Zona de strikes
Aun después de la tenebrosa salida de ayer ante los Piratas, a Vicente Padilla le quedan varias campañas en las Ligas Mayores en su brazo.
Y de Everth Cabrera, ni hablar. Si apenas empieza a escribir su historia. Tiene juventud, talento, picardía y deseos de ser alguien. Si se mantiene con salud, seguro tendrá una importante carrera en las Ligas Mayores.
Tanto Padilla como Cabrera van a permitir que el nexo sentimental de los nicaragüenses con el beisbol de las Grandes Ligas permanezca vivo, más allá de la simpatía que se pueda tener con algún conjunto del big show en particular.
Pero ¿qué hay detrás de Vicente y de Everth en las Ligas Menores, justo ahora que se inicia la acción también en las sucursales? Hay unos treinta nicas listos para luchar por su futuro, pero la mayoría orbitan de Clase A media hacia abajo. Así que habrá que tener paciencia.
Hay, sin embargo, un grupo muy selecto, encabezado por Wilton López y que son los de mejores posibilidades de ser promovidos este año. López será abridor con los Expresos de Round Rock, la tropa Triple A de Houston, y debe ser subido en cualquier momento. Se lo ha ganado.
Devern Hansack está asignado a los Medias Rojas de Pawtucket, el club AAA de Boston, pero despega en la lista de lesionados. Se le practicó una operación en su brazo y no termina de recuperarse, pero hay esperanzas de su equipo, en que podrá volver a la colina a la vuelta de unas semanas. Ojalá así sea.
Juan Carlos Ramírez está asignado a la categoría Doble A en la organización de los Filis. Trabajó bien en el entrenamiento con el equipo grande y dejó una buena impresión. Ofilio Castro se podría unir a esta categoría también con Washington, quien lo ha firmado recientemente.
En ese nivel (AA) también estará Douglas Argüello, el zurdo de Houston, cuyo progreso ha sido frenado por las lesiones, pero ya recuperado espera volver a impulsarse en este 2010. Los demás nicas deben iniciar en Clase A.
Los hermanos Wilbert y Jorge Bucardo también batallan por ascender en Clase A. Y no hay que perder de vista a Erasmo Ramírez, un chavalo que progresa con Seattle, igual que Cheslor Cuthber, quien truena duro en el entrenamiento primaveral extendido.
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