La imagen se produjo hace ya ocho meses, pero la hemos preservado con esa nitidez especial que sólo nace del afecto.
Ahí está Everth Cabrera, descargando toda su potencia sobre un envío del estelar relevista venezolano Francisco Rodríguez, para llevar a los Padres a un triunfo 6-2 sobre los Mets, en el Petco Park.
Cabrera encontró las bases repletas y tras ir al conteo máximo de 3-2 aceleró aún más un disparo de Rodríguez, para dejar en el campo a los Mets, en una de las victorias más espectaculares de San Diego en el 2009.
Ocurrió el 7 de agosto del año pasado y 23,038 fanáticos fueron testigos de la brillante ejecución de Cabrera, quien se repuso a una tormentosa noche de tres ponches y un error, con ese trancazo a las sillas del righfield.
Pero más que hacer cruzar la bola por encima de la cerca, para Cabrera fue un salto enorme en su carrera. Sintió que pertenecía a las Grandes Ligas, a pesar de que había estado oculto en las Ligas Menores con los Rockies durante seis temporadas.
Al final, vimos a Cabrera cerrar el año con .255 de promedio, con 59 anotadas, 25 robos y 31 remolques, en una campaña interrumpida exactamente dos meses por una lesión en su muñeca. También hizo 23 errores y se ponchó en 88 oportunidades.
Sin embargo lo más importante, fueron los chispazos del brillante talento que proyectó el año pasado y que han llevado a los Padres a formarse llamativas expectativas sobre su futuro en las Mayores. En San Diego se cree que lo mejor del nica está por llegar. Aquí también.
¿Cuáles son las expectativas? “En primer lugar, esperamos que pueda disminuir sus ponches y sus errores. Y que su ofensiva vaya en ascenso cada vez más, mientras preserva esa extraordinaria defensa y ese gran brazo que posee, al igual que su velocidad”, ha dicho el mánager de los Padres, Buddy Black.
Traduciendo esa palabras a números, Cabrera podría sentirse satisfecho si al final de la jornada consigue un promedio superior a los .260, con 40 bases robadas, 90 anotadas, 45 remolques y cuatro cuadrangulares. Para lograr todo eso, es esencial permanecer saludable.
Los fundamentos en el juego de Cabrera son defensa y velocidad. Así que será esen
cial la reducción de los errores con el guante y debe ser más agudo en la discriminación de pitcheos para evitar una gran cantidad de ponches. Por lo demás, su juego va en ascenso, al igual que las expectativas que levanta a diario.
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