la prensa/archivo

Juegos de Seducción

Que emocionante es cuando estamos conociendo a una persona con la que nos gustamos mutuamente. Esas miradas, los roces inocentes y demás juegos de seducción que todas conocemos.

Que emocionante es cuando estamos conociendo a una persona con la que nos gustamos mutuamente. Esas miradas, los roces inocentes y demás juegos de seducción que todas conocemos.

Todo el despliegue armamentista que usamos cuando estamos atrayendo a la persona que nos gusta: los escotes de vértigo, los pantalones ceñidos y los infaltables tacones súper altos. Todo este jugueteo, tarde o temprano termina en la cama. Llegamos con toda la pasión y las ganas características del inicio de toda relación.

Todo es nuevo y emocionante, no podemos mantener las manos quietas y el sexo brota espontáneamente en cualquier momento y lugar.

Si la relación logra superar esta primera etapa, maravillosa y embriagadora, y conseguimos construir una relación madura y adulta, la vida sexual tiende a volverse “demasiado madura y adulta” y la pasión del inicio empieza a llenarse de rutinas y obligaciones propias de la vida de toda pareja.

EL OLVIDO

Parece ser que con el pasar de los años, perdemos nuestra vocación conspirativa y dejamos de seducirnos mutuamente (ellos también se olvidan que nos mandaban flores) y pretendemos seguir basando nuestra vida sexual en la espontaneidad que tan bien nos funcionó al principio. Con el tiempo hay que aceptar que la buena vida sexual, variada y de calidad no viene por arte de magia, muy por el contrario, requiere preparación, comunicación, voluntad, cuidado y esfuerzo.

Con el tiempo, tenemos que aprender a hacer que las cosas pasen. Retomar la vocación conspirativa con la que organizabas toda una emboscada para ir con las amigas al lugar donde sabias que él iba a estar (vestida para matar, obviamente). Esto, dentro de una relación estable no es algo que estemos educadas para hacer, porque por mucho tiempo no tenemos necesidad de hacerlo, pero hay que darle la prioridad que se merece a la relación sexual.

PILAR DE LA RELACIÓN

El sexo es una de los pilares de una relación (junto con la comunicación, el respeto y el amor).

Hay que convencernos de que es importante y decidirnos a cuidarlo. Demasiadas veces damos el sexo por sentado, como que es algo que vendrá solo.

También tiene mucho que ver el que nos da miedo ir más allá de lo que ya hemos hecho o conocemos, de proponer cosas nuevas y así es lógico aburrirse.

Para cualquier comentario, pregunta o sugerencia sobre este u otros temas sobre sexualidad o relaciones de pareja, pueden escribirme a [email protected] o pueden visitar mi blog www.tusexosentido.com

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí