WASHINGTON/ AFP
Líderes republicanos de Estados Unidos reiteraron ayer su promesa de “revocar y reemplazar” la recién aprobada reforma sanitaria, pero desde la década de 1990 su partido ha estado apoyando uno de sus puntos más espinosos: exigir la compra de seguro médico, so pena de multas.
Los republicanos y grupos conservadores afines le han declarado la guerra a la reforma promulgada por el presidente Barack Obama el martes pasado. Catorce fiscales generales, todos republicanos, ya han entablado demandas.
La reforma sanitaria exige que, a partir de 2014, todo estadounidense tenga seguro médico, ya sea a través de su empleador, mediante subsidios de un programa federal o de su propio bolsillo. Salvo casos comprobados de penuria financiera, quien no lo haga afrontará multas cuyo monto dependerá de sus ingresos anuales y el tamaño de su familia.
En un mitin en la localidad de Mesa, en el estado de Arizona, el senador y ex candidato presidencial republicano John McCain afirmó que la reforma es “una monstruosidad” y que la exigencia del seguro es “anticonstitucional”.
McCain, quien afronta una dura contienda para su reelección en la cámara alta el próximo 2 de noviembre, reiteró el eslogan acuñado por su partido para “revocar y reemplazar” la reforma.
Le secundó su antigua compañera de fórmula, Sarah Palin, quien el viernes lo acompañó en otro acto político en Tucson (Arizona).
LE GUSTA A FIDEL CASTRO
“No les indica que algo está mal si Fidel Castro sale a decir que (la reforma sanitaria) es algo bueno? A nosotros no nos gusta, pero a Castro sí”, dijo Palin al arengar a unos 2,500 seguidores asistentes al acto.
La ex candidata a la Vicepresidencia atacó la reforma también ante miles de activistas del movimiento conservador “Tea Party” en Searchlight (Nevada), ciudad natal del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.
Reid fue figura clave en la aprobación de la reforma sanitaria y de un plan de enmiendas que amplía sus beneficios, incluyendo más subsidios y créditos tributarios.
Desde el inicio de las negociaciones hace más de un año y durante el proceso legislativo, los republicanos atacaron no sólo el contenido de la reforma sino también la vía rápida por la que fue votada.
Tanto Obama como sus aliados aseguran que la iniciativa ampliará la cobertura médica a 32 millones de personas para 2019 y reducirá los costos de salud y el déficit federal.
Los republicanos no lograron frenarla en el Congreso, donde son minoría, y necesitarían el apoyo de dos terceras partes del Legislativo para superar un veto presidencial a su revocación.
“Que se atrevan a decirle a los votantes que lucharán para eliminar los beneficios que contiene esta reforma. Creemos que es un gran error de cálculo”, dijo a Efe Ricardo Ramírez, portavoz del Comité Nacional Demócrata.
En medio de todo este barullo se ha olvidado el hecho de que, en el pasado, los republicanos apoyaron la idea de exigir a cada individuo la compra de un seguro, aunque con distintas variantes.
En EE.UU. se exige la compra de seguro para vehículos y exigir lo mismo para cobertura médica no es tan radical como parece, según observadores.
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