La indisposición del presidente Daniel Ortega y su administración para reconocer al gobierno del presidente hondureño, Porfirio Lobo, es rechazada por el 73.1 por ciento de los nicaragüenses, según la encuesta más reciente, realizada a mediados de este mes por M&R Consultores.
Lobo fue electo presidente de Honduras en noviembre del año pasado y se instaló el 27 de enero, en sustitución del régimen de facto de Roberto Micheletti que se hizo cargo tras la destitución del presidente Manuel Zelaya, en junio del 2009.
A finales de enero pasado, Ortega alegó que pendía “una amenaza golpista sobre todos los hondureños”, para no reconocer al nuevo gobierno de ese país.
Solamente el 11.1 por ciento del total de los encuestados dijo aprobar que Ortega y su gobierno se oponga a reconocer al presidente hondureño. Mientras, el 15.9 por ciento no respondió o no quiso hacerlo.
El rechazo a la oposición de Ortega hacia el gobierno del país vecino es alta también entre los encuestados que se identificaron como simpatizantes del Frente Sandinista (FSLN). Cuatro de cada diez de ese grupo de encuestados desaprueban la indisposición de Ortega, contra tres de cada diez que sí la aprueban.
- El gobierno de Porfirio Lobo, que se instaló en Honduras el 27 de enero en reemplazo del régimen de facto de Roberto Micheletti, ha recibido el reconocimiento de cincuenta países, informó el canciller Mario Canahuati.
Así es que no hay duda que Honduras avanza. Aquí el mensaje es que el trabajo con la comunidad internacional, ya, prácticamente, está finalizando, destacó Canahuati.
El embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, destacó que Honduras está en un muy buen camino y pensamos que pronto estará dentro de la OEA (Organización de Estados Americanos), luego que fue expulsada del organismo continental por el golpe contra Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009.
En una encuesta reciente de CID-Gallup, sobre la valoración de los presidentes centroamericanos, Lobo ocupó el segundo lugar con el 75 por ciento de aprobación, sólo superado por el salvadoreño Mauricio Funes, que recibió el 82 por ciento. En cambio, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, es el peor valorado por los ciudadanos, con el 43 por ciento.
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Entre los ciudadanos que se identificaron como independientes o simpatizantes de los partidos de la oposición, un total de ocho de cada diez coincide en que Ortega debe reconocer al presidente hondureño.
La encuesta se aplicó entre el 10 y 18 de marzo a una muestra de 1,600 personas en sectores urbanos, semirrurales y rurales de todo el país. El margen de error es de más o menos 2.5 por ciento, con un nivel de confianza del 95.5 por ciento.
NICARAGUA VA HACIA LA DESUNIÓN Y EL CONFLICTO
El presidente Ortega prometió en su campaña electoral que él dirigiría un gobierno de unidad y reconciliación. Pero una vez electo retomó el discurso conflictivo que le caracteriza.
Ortega volvió a calificar a Estados Unidos de imperialista, a los empresarios de oligarcas y a los países que no comparten su estilo de gobierno como “monigotes del imperio”. Además, ha insultado a la comunidad donante y los obispos de la Iglesia católica, cuando éstos han reclamado por sus arbitrariedades.
El gerente general de la firma, Raúl Obregón, ha advertido en cada encuesta la polarización entre la sociedad nicaragüense a partir del 2007, que no estaba en los años anteriores al gobierno de Ortega, cuando se comenzó a aplicar este estudio de opinión. “Vemos que hay dos grupos de personas que ve la misma realidad con lentes diferentes, es evidente que hay una polarización”, aseguró Obregón.
El estudio precisamente revela que el 56.3 por ciento de los nicaragüenses opinó que con Ortega el país va hacia la desunión y el conflicto. Sólo el 30.9 por ciento opinó que el mandatario busca la unidad y reconciliación entre los nicaragüenses.
Un ocho por ciento prefirió no responder a la pregunta y un 4.8 por ciento dijo que no le interesa hacia dónde es que Ortega lleva a la sociedad.
La percepción de desunión y conflicto es mayor entre los encuestados que se autodefinieron como independientes. Éstos son el 57.7 por ciento que no se identifica con ningún partido político en la actualidad y de los cuales el 69.1 por ciento consideró que el país va hacia la desunión y el conflicto. Igualmente nueve de cada diez de los nicaragüenses que se identifican con partidos de oposición, creen que el país va camino a la división.
ORTEGA AUTORITARIO
Tras la destitución de Zelaya, el gobierno de Ortega fustigó al gobierno interino de Micheletti y llegó a calificarlo de autoritario.
Pero la encuesta hecha este mes por M&R muestra que un 59.3 por ciento de los nicaragüenses considera que Ortega “es un gobernante autoritario que actúa para instaurar una dictadura”. Sólo el 28.6 por ciento opinó que Ortega “es un gobernante democrático, apegado a las leyes del país”.
Esta encuesta mide de forma sistemática la valoración de los gobiernos desde el 2002 y es la undécima que se hace al gobierno de Ortega. En abril del 2007, a tres meses de este Gobierno, el 38.5 por ciento creía que Ortega era un gobernante democrático.
En diciembre del año pasado el porcentaje fue del 32.7, es decir que en tres meses ese sector de personas que así lo considera se redujo en 4.1 por ciento.
Siete de cada uno de los encuestados que se autodefinió como independiente coincidió en que Ortega es autoritario. Igual lo hicieron nueve de cada diez que se indentificaron con alguno de los partidos políticos de la oposición.
Entre los encuestados que se definieron como sandinistas, ocho de cada diez valoran a Ortega como un gobernante democrático. Uno de cada diez piensa lo contrario.
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