Una pena que se extinguirá hasta el 26 de noviembre del año 2046 fue la que le impuso el juez Séptimo Distrito Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, a tres sujetos por los delitos de asesinato y robo agravado en perjuicio de un joven, así lo dejó plasmado en la sentencia condenatoria.
El judicial estableció en la sentencia que los reos Edwin Antonio Mendoza Gamboa, José Ángel Blandino Balladares y Byron Enrique Ramos Jácamo purgarán la pena de 30 años de prisión por el crimen en perjuicio del joven Francisco Javier Ríos Munguía.
Por el robo agravado la pena de 7 años de cárcel, que en total son 37 años de prisión, pero los sentenciados sólo cumplirán 30 años recluidos en el penitenciario de Tipitapa, según las leyes nicaragüenses.
Los tres reos, el 21 de noviembre de 2009, a las 10:40 de la noche, circulaban en un vehículo taxi, marca Daewoo, placas 05946, por el sector de Multi Centro Las Américas.
La víctima, que laboraba como operario de juegos mecánicos en ese centro, abordó el taxi y los sujetos lo asaltaron en el traslado y le propinaron siete estocadas, lo amarraron con un cordón de las manos y después lo dejaron tirado de Las 3F, una cuadra al Norte y media abajo, en el barrio Selim Shible, de la ciudad de Managua.
El cuerpo de la víctima fue encontrado la madrugada del día siguiente por una cuadrilla de trabajadores.
El joven fue despojado de una cadena de plata, de un celular, de sus zapatos deportivos café y blanco, pero no así de un par de anillos que llevaba en una de las manos.
La Policía ocupó la navaja utilizada por los delincuentes en el crimen, zapatos con manchas de sangre, el automóvil usado para cometer el asesinato, dos punzones y vestimenta de los malhechores.
El taxi fue ocupado en la casa del reo Edwin Antonio Mendoza Gamboa, según la Fiscalía.
El dictamen del Instituto de Medicina Legal (IML) indica que la muerte del joven se debió a una hemorragia masiva del miembro inferior derecho, por lesiones múltiples de la arteria y la vena femoral, producidas por arma blanca.
SóLO AGRAVANTES
El juez Octavio Rothschuh no encontró atenuantes contra los tres reos, sólo agravantes como alevosía, al usar medios para cometer el crimen como la fuerza y arma blanca.
La otra agravante fue el abuso de superioridad, los agresores eran tres contra uno.
La última agravante es la del ensañamiento, ya que los sujetos provocaron sufrimiento a la víctima al atarlo de las manos con un cordón y propinarle todavía varias estocadas.
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