Después de la función de Canguelis, cuando el público se agolpó en la Sala Pilar Aguirre, el grupo nicaragüense Quigüina contó con una participación menor. Da lástima ver cómo no apoyamos los talentos nacionales, cuando deberíamos asistir a sus presentaciones.
- Hoy llega desde Matagalpa el grupo Quetzatlcoatl con la obra La Resma de Papel. En lo personal les recomiendo que vean esta puesta, donde vemos a un Ernesto Soto muy maduro y centrado en un personaje que logra una comunicación muy certera con el público.
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El grupo de teatro experimental de la Universidad Agraria (UNA) asistió como invitado al Festival Internacional de Teatro como un estímulo por su labor durante muchos años, ya que sus integrantes son jóvenes de esa Alma Máter que en su escaso tiempo libre se dedican al teatro.
Lo primero que llama la atención de Quigüina es la cantidad de integrantes del grupo que participan en la obra Los Arrieros con sus Burros por la Hermosa Capital. Hubo ocasiones en que se hacía innecesario tantos personajes en una escena.
Si bien los muchachos de Quiguina dan lo mejor de sí, y actúan con mucha entrega, la puesta tuvo ciertas deficiencias que deberían trabajar para lograr un resultado de mayor calidad.
Hay fallas en la línea argumental de la pieza, en determinado momento fallan los engarces que unen la historia y eso no nos permite entender los motivos por los cuales hay cambios de actitud tan radicales en algunos personajes.
El problema parte de ver la realidad en blanco y negro, cuando sabemos que hay matices: todos los personajes de la ciudad son malos, los dos campesinos son ingenuos.
No se dan los resortes que indiquen por qué la empleada doméstica de la extranjera se transforma así como por arte de magia en una asesina y de la misma forma ocurre con el campesino joven que lo dejamos huyendo con su padre y de inmediato aparece como delincuente con una prostituta y de ahí ese ingenuo campesino deviene en un criminal implacable.
Había momentos en que parecía que la obra terminaba. El público aplaudía, pero la pieza continuaba. Hay que insistir más en las escenas finales.
Lo que salva estas fallas es el entusiasmo, la alegría, la música y el vestuario que es colorido y hermoso. Los jóvenes de la UNA tuvieron su noche en el marco del Festival Internacional, pero deben seguir puliendo su propuesta.
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