En el Cementerio General de Managua fue sepultado el lunes el taxista Mario Antonio Leiva Vargas, de 57 años, quien la tarde del domingo fue encontrado asesinado en la habitación que alquilaba en una cuartería del barrio Cristo del Rosario.
El taxista dejó seis hijos en la orfandad, entre ellos tres mujeres. Todos esperan que la Policía aclare el crimen pronto para que se haga justicia, pues consideran que a su padre le quitó la vida alguno de tantos drogadictos que él ayudaba para que salieran del vicio.
Agregaron que Leiva, cuando era joven, estuvo 20 años en el mundo del vicio, pero abandonó esa vida y además de convertirse en evangélico visitaba a los Alcohólicos Anónimos.
“Recogía drogadictos, borrachos, prostitutas, huelepega y los llevaba a centros de rehabilitación”, dijo una de sus hijas, quien se identificó como María Isabel Leiva, y vive en el barrio Santa Ana Sur, donde velaron y realizaron un culto en honor a su padre antes del funeral.
Recordaron que el sueño que tenía su progenitor era tener un centro de rehabilitación propio para ayudar a mucha gente y “ganar almas para Cristo”.
La familia doliente manifestó sentirse agradecida con la Policía de la Estación Dos porque ha demostrado interés en esclarecer el caso, según dijeron.
Relataron que el cadáver de su padre, además de los golpes en la cabeza, tenía marcas en los costados y el rostro.
Según ellos, hace ocho meses Leiva había vendido su taxi y tenía ocho años de vivir en el barrio donde ocurrió la tragedia, pero en tres ocasiones cambió de habitación.
La Policía ocupó una pieza metálica envuelta en una sábana, con la que presuntamente le quitaron la vida a Leiva.
Supuestamente habían dos personas detenidas, pero fueron dejadas en libertad, expresaron sus parientes.
El móvil habría sido el robo de un televisor y mil 900 córdobas que una hermana le había dado a Leiva, según parientes.
Con nostalgia, recordaron que él era tranquilo, pero a veces “explotaba” y mencionaron que hace años unos inquilinos lo hicieron irse del lugar porque era bullicioso principalmente con el televisor.
Según ellos, el forense manifestó que a la hora que fue encontrado el cuerpo de Leiva tenía diez horas de fallecido.
Por su parte, la Policía de la Estación Dos no ha brindado información del caso solamente ha indicado que se encuentran en la fase investigativa.
Donde habitaba la víctima existen aproximadamente ocho cuartos, pero nadie supo de su muerte hasta muchas horas después de ocurrida.
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