Bogotá/EFE
El presidente saliente de Costa Rica, Oscar Arias, invitó hoy a América Latina a superar las polémicas sobre las ideologías o de los «ismos» y señaló que el terrorismo a la par con la desigualdad, la pobreza y el analfabetismo son los enemigos del siglo XXI.
Arias se expresó así en Bogotá al término de una visita de Estado en la que se entrevistó con su par colombiano, Álvaro Uribe, quien lo condecoró con la Orden de San Carlos en el Grado de Gran Collar y con quien consolidó los acuerdos de lucha contra el narcotráfico y cooperación en seguridad.
En declaraciones a los periodistas, Arias, Nobel de Paz en 1987, detalló que probablemente se ignoraba que el enemigo del siglo XXI fuera «el terrorismo».
El presente milenio arrancó «con una guerra unilateral, violando el derecho internacional por parte de los Estados Unidos, y comenzó también con demostraciones de violencia que nunca nos hubiéramos imaginado, como fue lo que aconteció el 11 de septiembre (de 2001) en Nueva York», consideró.
A la par del terrorismo como enemigo, también está «la pobreza y la desigualdad, y el analfabetismo y la enfermedad y la degradación del medio ambiente, y tantas necesidades que no hemos podido satisfacer», agregó.
Mientras esos flagelos azotan a los pueblos, en América Latina se sigue «polemizando sobre cuál de las ideologías o de los ismos -socialismo, comunismo, liberalismo, capitalismo- es la respuesta» a esos problemas, anotó el gobernante costarricense.
Subrayó que lo que se debe hacer es ofrecer mejor educación, mejores condiciones de salud, construir infraestructuras y aumentar la competitividad de las economías.
«Y ésa es la tarea que tenemos por delante, ése es el verdadero reto, el verdadero desafío de los Gobiernos de América Latina». indicó.
Confió, igualmente, en que las democracias de los pueblos puedan avanzar y consolidarse, y que éstos sean capaces de perfeccionar sus instituciones y mejorarlas.
Igualmente sostuvo que en Latinoamérica se ha presentado un «retroceso» que ha socavado la democracia por la utilización indebida del poder.
«Lo que hemos presenciado en buena parte de nuestros países hermanos es un retroceso», dijo el jefe de Estado costarricense, que añadió que ese fenómeno se ha dado especialmente en América del Sur.
Tras su reunión con Uribe y los presidentes del Senado, Javier Cáceres Leal, y de la Cámara de Representantes, Edgar Román, de Colombia Arias declaró que la «utilización del poder para socavar la democracia» es una de las grandes preocupaciones que hay en Latinoamérica y criticó las tensiones que existen entre algunos países de la región.
«El precio económico de no tener relaciones diplomáticas es sumamente elevado; eso sólo va en detrimento de los pueblos, de los países», lamentó.
A su juicio, un verdadero demócrata ,»si no tiene oposición, debe crearla» y recordó que en las auténticas «democracias no existen prisioneros políticos».
Abogó por superar ésas y otras deficiencias y «pasar la página de la lucha ideológica para, con un mayor pragmatismo, tratar de maximizar las tasas de crecimiento de nuestras economías y crear sociedades más justas, más solidarias, más inclusivas y menos desiguales, que es una de las cosas que más avergüenza en América Latina».
Detalló que su visita al país andino constituye uno de sus últimos actos como presidente de Costa Rica, pues el próximo 8 de mayo cederá el poder a su correligionaria Laura Chinchilla, y que lo eligió porque «el pueblo colombiano tiene un lugar muy especial de cariño y de afecto y de admiración en mi corazón».
También para Uribe éste es su último año en el poder, pues en agosto asumirá el ganador de las elecciones cuya primera vuelta se celebrará el 30 de mayo y las que no podrá presentarse.
Uribe destacó las dotes de estadista de Arias al que definió como «uno de los grandes líderes del mundo, un ciudadano superior de nuestra América Latina».
Destacó «la valerosa lucha» del costarricense contra el armamentismo y sus esfuerzos por las iniciativas de carácter social y alabó la «visión moderna» en favor de la integración de los pueblos a través de la integración de sus economías, para la prosperidad colectiva.