El magistrado y presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes, cuestionado por el fraude en las elecciones municipales de 2008 y por varios escándalos de supuesta corrupción y de enriquecimiento en Nicaragua y Costa Rica, no debería ser reelecto por los diputados de la Asamblea Nacional, para que el país cuente nuevamente con un sistema electoral creíble, propuso Edmundo Jarquín Calderón, coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).
En su programa radial El Pulso de la Semana, Jarquín se refirió a la necesidad de que la Asamblea no permita que el CSE sea “más de lo mismo que nos tiene tan mal”
y agregó que eso parte de no reelegir al magistrado Rivas Reyes.
Jarquín aseguró que muchas veces en el extranjero le han comentado que los nicaragüenses son buenos trabajadores o ha conocido historias de nacionales que por sus propios méritos han triunfado afuera.
“La dudosa reflexión, en tono de interrogante, si los nicaragüenses son tan buenos, por qué Nicaragua está tan jodida, solamente admite una explicación: porque a Nicaragua le ha fallado la política, le hemos fallado los políticos, y ya es hora de que se deje —por ese sentimiento perverso de ‘victimización’ que con tanta frecuencia sale del discurso oficial— de echar a otros la culpa que fundamentalmente es de nuestra responsabilidad”, reclamó Jarquín.
El ex candidato presidencial del MRS dijo que él se niega a aceptar “que la Nicaragua actual —con tanta pobreza, con tan poco futuro, con tanta corrupción, con su institucionalidad democrática disminuida, con tantos profesionales y trabajadores y trabajadoras emigrando— sea la única Nicaragua posible”.
“Si hasta hace poco teníamos un sistema electoral según el cual los votos se contaban bien, ¿por qué ahora no se cuentan bien? Si hasta hace poco teníamos irrestricta libertad de expresión, de organización y de movilización, ¿por qué ahora esos espacios democráticos se han reducido? Si en las últimas dos décadas hemos tenido al menos dos presidentes, Violeta Chamorro y Enrique Bolaños, que gobernaron con respeto a las leyes, y se fueron a sus mismas casas, con sus mismos carros —salvo que envejecidos— y con el mismo o menos dinero con el cual llegaron a la Presidencia, ¿porqué ahora no ocurre lo mismo?”, increpó el político.
Según Jarquín la tarea de contar otra vez con elecciones libres, democráticas y creíbles, en las cuales los votos se cuenten bien, pasa por “limpiar” el tribunal electoral y Rivas debe ser el primer barrido.
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