Ése fue el grito de miles de hispanos que se congregaron ayer en Washington, la capital de Estados Unidos, para demandar a la administración de Barack Obama que apruebe pronto una reforma migratoria, que acabe, entre otros problemas, con las deportaciones masivas que han separado a cientos de familias inmigrantes en los últimos años. El mandatario estadounidense, quien ayer permanecía atento a la votación del Senado a la reforma sanitaria, el programa crucial de su Gobierno, se comprometió con la marea de manifestantes a aprobar la reforma migratoria en todo este año.
LA PRENSA/AP/JOSE LUIS MAGANA
“¡Sí se puede!”
Ése fue el grito de miles de hispanos que se congregaron ayer en Washington, la capital de Estados Unidos, para demandar a la administración de Barack Obama que apruebe pronto una reforma migratoria, que acabe, entre otros problemas, con las deportaciones masivas que han separado a cientos de familias inmigrantes en los últimos años. El mandatario estadounidense, quien ayer permanecía atento a la votación del Senado a la reforma sanitaria, el programa crucial de su Gobierno, se comprometió con la marea de manifestantes a aprobar la reforma migratoria en todo este año.