Esta tarde de miércoles la sede de la embajada de Alemania en Managua está de puertas abiertas, en ocasión de la celebración de los cincuenta años de la instalación de su primera sede diplomática en Nicaragua.
En el patio de la embajada, jóvenes del Colegio Alemán-Nicaragüense y ex becarios nacionales en ese país comen salchichas o beben cerveza alemana, después de los recorridos por la sede, que en su mayoría son guiados por la misma jefa de la misión, Betina Kern. Ahí es donde llega ella después de uno de esos recorridos, para llevar al equipo de LA PRENSA hasta su despacho, donde promete que podemos escapar un rato del bochorno que hace esta tarde en la sede diplomática situada en Bolonia.
La embajadora Kern no restringe la entrevista a ningún tema, pero mientras conversa se exime de ahondar en ciertos asuntos. Explica que si tiene algo que decir al Gobierno sobre el rumbo del país, no lo dice a terceros. Lo que sí dice y se percibe con mucha claridad es que tiene posiciones muy definidas sobre cuál debe ser el rumbo correcto de una democracia sana.
Usted llegó a Nicaragua en agosto del 2008. LA PRENSA la entrevistó para entonces y se excusó de muchas respuestas porque acabada de llegar. ¿Cómo ha visto al país durante este tiempo que ha estado a cargo de la misión diplomática de Alemania en Nicaragua?
No vine totalmente impreparada (a Nicaragua), porque antes trabajé como directora para Latinoamérica en la Cancillería (de Alemania), entonces ya en teoría sabía de la política nicaragüense y de Centroamérica (…) y así no tuve grandes sorpresas cuando llegué.
¿Qué fue lo que leyó sobre Nicaragua mientras estuvo en la Cancillería?
En la Cancillería leía una serie de análisis que aún leo cada mañana. Una es Oxford Analítica y Latin News y, después aquí, un libro que me ayudó mucho fue el de Emilio Álvarez sobre la cultura política nicaragüense.
¿Y después de leer ese libro le pareció que esos vicios de la cultura política nicaragüense se viven así? ¿Ha comprobado desde su cargo esos vicios?
Como diplomática no hablaría sobre vicios. Pero ciertamente la cultura política aquí es muy diferente de la cultura política de mi país. Pero también tengo que decir que si en muchas cosas estoy orgullosa de Alemania, como es hoy en día, también tengo siempre que recordarme que Alemania también tuvo un período de una democracia débil o joven. Los años treinta, al inicio, cuando tuvimos una democracia que falló y falló dramáticamente, vivimos la ascendencia de (Adolfo) Hitler y sólo después de una guerra terrible tuvimos otra vez una democracia y trabajamos en fortalecerla. Y pienso: esto no podemos esperar de un país que conoce la democracia desde hace pocos años, desde hace dos décadas.
¿Qué desafíos cree que tiene la democracia nicaragüense, que usted calificaba ahorita como joven y débil?
Sí. Pienso que es importante para una democracia tener la independencia de los poderes de un Estado. La independencia de la justicia, la independencia legislativa. La independencia de cada uno, ¿no? En Alemania son tres pilares, aquí son cuatro con el CSE (Consejo Supremo Electoral). Pienso que para una democracia fuerte es necesario tener, asegurar que los poderes estén independientes uno de otro.
- En ocasión de los cincuenta años de la instalación de la primera embajada de Alemania en Nicaragua, la embajadora Betina Kern considera que los gobiernos de ambos países deben felicitarse por los fructíferos años de amistad y cooperación mutua.
Por el contrario, la embajadora destaca que a cincuenta años de relaciones diplomáticas, Nicaragua y Alemania han establecido y mantenido una relación de socios iguales.
Por esas razones, Kern destaca que han realizado varias actividades de conmemoración en la última semana. Hoy sábado ofrecerán una gran gala musical en el Teatro Rubén Darío, de Managua.
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Esa independencia de los poderes del Estado, que menciona como necesaria para defender la democracia, ¿la ve actualmente en Nicaragua?
En esto yo prefiero no exprimir en concreto.
El lunes (en un acto en la Cancillería) usted dijo sobre la cooperación de Alemania que hay dos cifras que le llaman la atención. Una es que la cooperación de Alemania a Nicaragua suma 1 mil 600 millones de dólares en estos cincuenta años y que la actual es de unos 25 millones de dólares al año. A mí lo que me llama la atención es que ahora Alemania también colabore con el Fondo Común para la Sociedad Civil. ¿A qué se debe esa decisión? ¿Qué expectativas tienen ustedes con ese nuevo perfil en su cooperación al país?
En realidad Alemania ha sido parte de ese fondo antes. Lo que es nuevo es que tomamos la función del leadership , porque Dinamarca tuvo el liderazgo por tres o cuatro años y es previsto un cambio en los documentos bases y nosotros pedimos tomar ese liderazgo. También sí, claro, en la convicción de que la sociedad civil es muy importante también para una democracia sana. ¡Yo no puedo imaginar a Alemania sin la sociedad civil! ¡No funcionaría! Porque contribuyen tanto. Decidimos dar esta función que en efecto crea mucho trabajo, porque queremos reestructurarlo, hacerlo aún más transparente.
¿Qué tipo de organizaciones apoya Alemania en ese Fondo Común?
En el Fondo Común hay (para organizaciones) de todo tipo. Queremos hacerlo aún más descentralizado y hasta pensamos establecer sucursales en otras ciudades de Nicaragua, por ejemplo en Jinotega, para apoyar desde pequeños grupos de mujeres, hasta la Coordinadora Civil.
¿Bajo qué parámetros están asignados los 25 millones de dólares anuales que está aportando Alemania al país?
Alemania apoya a Nicaragua en tres sectores. Uno es agua, tenemos la planta de Managua. El segundo es medio ambiente, que tenemos esfuerzos durante casi quince años por la Reserva de Bosawás, y la tercera es descentralización o gobernanza y en el tercero entra la cooperación con la Policía y el grupo del Fondo Común.
La regla general es que queremos trabajar en sectores o en una manera en que la población aproveche directamente el trabajo (la cooperación).
¿Qué objetivos concretos persiguen con ese tercer eje de descentralización?
Siempre (buscamos) la autoayuda, que los grupos se fortalezcan, se autogobiernen mejor. Por ejemplo, que las mujeres aprendan a tener sus propias miniempresas o algo así. Hay algunas áreas en las que es necesario hacerlo con el Gobierno y otras en las que esto no es tan evidente. En el caso del agua es con Enacal (Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados). Así lo preferimos. Es también nuestra manera, porque en Alemania tenemos el principio de la descentralización. Todo debe ser en el nivel más bajo, más descentralizado hasta que no puede funcionar así y sólo cuando no puede funcionar de una manera más descentralizada vamos al próximo nivel… La descentralización es parte de nuestra identidad.
¿Esa visión de Alemania sobre la descentralización para su cooperación ha tenido algún inconveniente con la manera en cómo este Gobierno ha tendido a reconcentrar la administración pública, como ocurrió con la anulación de la autonomía escolar? ¿Han tenido alguna dificultad por eso?
Cada año tenemos negociaciones intergubernamentales y sólo podemos hacer cosas en que el Gobierno de Alemania, a través de la embajada, y el Gobierno de Nicaragua coinciden; y si no coincidimos no podemos y no queremos trabajar en ese sector.
¿Ha ocurrido que no hayan podido trabajar en algún sector por eso?
Felizmente, por ejemplo, no estamos en educación, que hay este problema de menos autonomía. Felizmente no nos ha tocado hasta ahora…
Muchos recuerdan y citan con frecuencia el informe de la GTZ sobre las elecciones municipales del 2008, que confirmó las irregularidades cometidas en ese proceso, sobre el que la oposición reclama un fraude. ¿Han tenido alguna discusión con el Gobierno por eso?
Ese informe en particular no. Pero en las últimas negociaciones intergubernamentales siempre empiezan con una parte que se llama el diálogo político, y en esto hemos abordado el tema de las dudas que teníamos sobre las elecciones municipales, cada parte dice cómo mira esto.
¿Alemania respalda el establecimiento de la observación electoral y el cumplimiento de los principios de justicia y transparencia para las elecciones?
Sí. Todos los países de la Unión Europea y también Alemania están muy fuertes en que elecciones libres y transparentes son esenciales para el país. Cada país necesita observación electoral nacional e internacional. Por ejemplo, hasta en Europa tenemos el sistema de que si una organización o país quiere ofrecer observación puede hacerlo o demandarlo. Si un país piensa que no tiene nada que esconder, ¿por qué no hacer observación nacional e internacional? Hace muy bien para la propia imagen. El voto, el voto libre es la base de una democracia.
¿Cómo ve el hecho de que la observación electoral nacional no se haya permitido de manera amplia en las recientes elecciones regionales?
Es una ocasión terrible, pienso.
¿Comparten con las organizaciones que apoyan en el Fondo Común la demanda de renovar las autoridades electorales del país?
Pienso que en todas las preguntas que van directamente a temas específicos de la política interna de Nicaragua, como diplomática no tengo que exprimir. No es mi rol exprimirme. Puedo decir que hay sectores en la sociedad que son necesarios, como la sociedad civil, que se actúe libremente, que los principios democráticos deben ser respetados, pero cómo funciona la política interna y qué hace un Gobierno para asistirlo, no lo puedo decir aquí. Sí lo puedo decir cara a cara con el canciller, pero no en público.
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