PUERTO PRÍNCIPE/ AP
Mire con atención a los extranjeros zumbando alrededor de una carpa hospital en uno de los campamentos de refugiados de la devastada Haití y un rostro resalta entre los demás: allí, cargando una caja de suministros, está Sean Penn.
Ahora le está diciendo a una niña haitiana que espere a los médicos. Ahora está presionando al jefe de operaciones de paz de las Naciones Unidas para que provea una mejor seguridad para las 45,000 personas del campamento. Y ahora está hablando con la prensa.
“Estas personas no tendrán ningún lugar adonde ir, en general, en la temporada de lluvia”, dijo el actor ganador de dos premios Oscar a The Associated Press. “Los esfuerzos que hemos visto… han sido extraordinarios, por ahora. Pero éste es un tipo de situación imposible”.
- Hace unos días Sean Penn demostró que tiene palabras fuertes para aquellos que piensan que está luciéndose y sacando ventaja con la ayuda que ha llevado a las víctimas del terremoto en Haití.
- En una entrevista en el programa Sunday Morning de la cadena CBS, el expresivo actor declaró que espera que los cínicos que han subestimado sus esfuerzos “mueran gritando por cáncer rectal”.
- Penn ha visitado la devastada nación caribeña acompañado por doctores y una mujer de negocios de Estados Unidos con la que estableció una organización de ayuda. Ha llevado filtros de agua para distribuir en las comunidades fuera de la capital y se ha reunido con otros grupos que organizan la ayuda a los damnificados.
- Además de levantar fondos, Penn ha dicho que también ha contribuido donando parte de su propio dinero.
- Cuando se le pregunta cuánto ha puesto de su bolsillo, responde riendo … “Lo suficiente como para necesitar un nuevo trabajo pronto”.
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El actor de 49 años llegó a Haití una semana después del terremoto del 12 de enero que mató a unas 230,000 personas según cálculos del Gobierno y dejó a 1,3 millones sin hogar. Ha salido de la isla unas pocas veces —la mayoría para reuniones relacionadas con Haití, dijo, y para presentar el Oscar a la mejor actriz— y no planea volver a hacerlo hasta mediados de abril.
Trabajadores con camisas azules de su recién creada Organización de Ayuda para Haití Jenkins-Penn (Jenkins-Penn Haiti Relief Organization) proveen cuidado médico, filtros de agua y alimento. El domingo abrieron una clínica para madres y víctimas de una creciente epidemia de violaciones sexuales.
“Mientras este campamento esté aquí, nos quedaremos aquí. Cuando este campamento ya no esté aquí, entonces tendremos que irnos a un lugar accesible para el pueblo”, dijo Penn.
La cuesta donde está apostado el grupo es un camino corto pero difícil, en un área cada vez más fétida con casas de lona improvisadas. Miles de familias acudieron a la cancha de golf del valle en los días siguientes al terremoto, siguiendo a la 82a división aerotransportada del Ejército estadounidense y su distribución de comida en los empinados terrenos del club de campo.
El grupo obtuvo un impulso mayor el domingo en una visita del secretario general de la ONU Ban Ki-moon. El funcionario acudió al centro con Penn y la actriz y activista María Bello, mejor conocida entre el decreciente número de soldados estadounidenses por el filme Coyote Ugly .
UNA AVENTURA
Penn nunca antes había estado en Haití — “Fue como, tú sabes, vi diez minutos de noticias y comenzamos a organizarnos”, dijo. Pero tras pasar dos meses en la empobrecida nación caribeña habla como un voluntario veterano.

“No creo que nadie que no haya estado en lugares como éste realmente entienda lo que es la pobreza, y lo que es una verdadera falta de infraestructura”, dijo.
Y habla con más libertad que la mayoría de los trabajadores de auxilio. Desprecia a oportunistas y funcionales locales corruptos que desvían la ayuda, exhorta a que se monten más carpas con piso para ayudar a familias en riesgo de enfermedades o inundaciones y advierte que recientes brotes de violencia en el campamento serían señales de una creciente tensión.
Cuando un reportero haitiano se para y le pregunta sobre sus logros personales en Haití, el actor se encoge de hombros.
“¿Qué hemos estado haciendo? Bueno, he pasado los últimos 20 minutos hablando con usted”.
Se da la vuelta y regresa a trabajar.

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