No se puede estar indiferente ante la autoridad y la elegancia que ha vuelto a desplegar el Barcelona, el formidable equipo español que ayer capturó su pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones.
No sólo se trata de verlo ganar, sino cómo lo hace. Ha recuperado la magia que exhibió el año pasado, mientras derrotaba oponentes, deleitaba a sus fanáticos y seducía a la crítica, en medio de una estupenda actuación que le permitió la obtención de los títulos que estaban en disputa. Y los ganó todos.
Ayer, frente al esforzado Stuttgart, recuperó el semblante que le llevó a la cima de Europa. Conectado a las piernas de Lionel Messi, pero sobre todo a la genialidad de este argentino, quien al igual que su compatriota Maradona es capaz de crear algo grandioso a partir de la nada, el Barsa avanzó sin tropiezos.
Y no es que el Stuttgart sea un rival chiquito. No. Aun en medio del revés se pudo apreciar su disciplina táctica, su organización y su excelente condición física. Es que el Barcelona lo empequeñeció a través de la precisión de sus pases, la claridad de su juego, la velocidad al desplazarse y la eficacia en sus definiciones.
Atrás quedó el equipo que ganó con sufrimiento en el partido de ida, que tardaba en calentarse, que debió olvidarse de sus exquisiteces para mantener a salvo el resultado. Pero ahora hemos vuelto a ver inteligencia, habilidad, aceleración, instinto, plasticidad y remate en una misma puesta en escena. Eso fue estupendo.
Y todo al ritmo de Messi, quien, tras amenazar a los ocho minutos, sólo necesitó cinco más para sentenciar un partido que luego se tornó en una exhibición de trabajo de equipo, del cual también se vieron beneficiados Pedro, el mismo Messi más tarde y el recién ingresado Bojan.
Y mientras el Stuttgart se resistía a bajar los brazos y recurría a los pelotazos que no encontraron bien ubicado a Cacau, el Barcelona se tornó cada vez más contundente en su defensa, creativo en el medio campo y devastador en el área, aun sin Xavi en la distribución ni Ibrahimovic adelante. Con Messi bastaba.
Ahora vienen los duelos entre los ocho mejores clubes de Europa, algo que seguro extrañan el Real Madrid y sus seguidores. Pero mientras ese momento llega, lo mejor para los barcelonistas es que su equipo regresó a su juego, tras recuperar su magia y la autoridad de un campeón.
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