“Les salió el tiro por la culata” a dos guatemaltecos y un mexicano que admitieron que comercializaban y procesaban anfetaminas, porque ayer la juez Segundo Distrito Penal de Audiencia, María Ugarte, les impuso 10 años de prisión por el delito de industrialización y procesamiento de anfetaminas y un años de cárcel por posesión de armas de fuego.
Los reos Modesto Bernabé Espinoza Reyes y Máximo Emiliano Pablo Vásquez, de nacionalidad guatemalteca, así como el mexicano Alfredo Ascencio Pérez Mercado, admitieron los hechos en la audiencia inicial realizada la semana pasada, con la intención de que la juez Ugarte les decretara la pena mínima de 5 años de prisión por el delito de industrialización y procesamiento ilegal de estupefacientes y seis meses de cárcel por portación o tenencia ilegal de armas de fuego y municiones.
El doctor Walter Centeno, defensor de los extranjeros, dijo que con la admisión de los hechos de parte de los reos esperaba que la juez Ugarte les aplicara las penas mínimas.
Dijo que dará seis días a la judicial para que reconsidere la sentencia y le aplique la pena mínima a sus clientes, de lo contrario apelará la sentencia.
Según la Fiscalía, los acusados realizaban los ilícitos en la finca conocida como El Papalote, en la comarca Monte Fresco, ubicada en el kilómetro 27 de la Carretera Vieja a León, en Villa El Carmen.
La Policía, que le daba seguimiento a los sujetos, el pasado 23 de febrero a las 6:00 de la tarde, allanó la finca y le ocupó a los acusados 6,475.5 gramos de anfetaminas, una escopeta calibre 12, sin marca y serie visible, así como una escopeta calibre 12, marca Remington.
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