MADRID/ EFE
Las secuelas se han convertido en una constante en el cine y sólo en contadas ocasiones merece la pena el dinero invertido. No es el caso de The Wolfman , un filme a priori interesante con un resultado decepcionante y que cuenta con Benicio del Toro como único aliciente.
El realizador Joe Johnston —que tiene en su haber Jumanji , Jurassic Park III o Hidalgo — utiliza conscientemente una puesta en escena con todos los convencionalismos del cine de terror clásico al que pertenece la historia del hombre lobo.
Pero el perseguido sabor añejo se convierte en una especie de parodia estilística de ese género. La niebla, las figuras recortadas a la luz de la luna, los aullidos, las camisas rasgadas, los decorados con aspecto de cartón piedra, música machacona… no hay tópico que falte en el conjunto.
Y si nos fijamos en las presuntas innovaciones en la historia respecto a la película más famosa del personaje (la de 1941, con Claude Rains y Lon Chaney jr), tampoco llega muy lejos. Y eso que el reparto de la película es en principio bastante espectacular. Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Emily Blunt, Hugo Weaving o Geraldine Chaplin son nombres que garantizan una sólida interpretación, pero que en este caso navegan sin rumbo en medio del caos.
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