El caudaloso río Tecolostote, de gran extensión, el cual atraviesa el poblado del mismo nombre y que en época de invierno ha causado desborde e inundaciones, dejando incluso incomunicados a los habitantes de algunas comarcas, actualmente luce como un inmenso desierto, como secuela de la severa sequía que azota al país. Los pobladores experimentan desolación y los ganaderos de la zona están sumamente preocupados. Tanto los humanos como los animales están sintiendo los efectos devastadores de la desaparición de recursos hídricos como este río.
LA PRENSA/ A. MARTÍNEZ