WASHINGTON/AP
Los estadounidenses detestan al Congreso cada vez más a medida que se acerca la batalla sobre la reforma de los cuidados médicos, aunque más de la mitad sigue apoyando al presidente Barack Obama, un alivio en un Partido Demócrata que teme perder a lo grande en los comicios de noviembre.
El último sondeo de Associated Press-GfK indicó que menos estadounidenses aprueban la gestión del Congreso que de la presidencia de Obama. Ese respaldo ha caído de forma espectacular desde enero a un 22 por ciento, mientras se eterniza el debate sobre la reforma de los cuidados médicos en el Capitolio.
De esa ira no se libra ni la mayoría demócrata, ni la oposición republicana; la mitad de los encuestados dijo que desea el cese de sus congresistas.
En contraste, la popularidad de Obama se mantiene en un 53 por ciento. Y en los últimos dos meses los demócratas han ganado terreno en los temas de seguridad nacional, especialmente en la guerra de Irak y la de Afganistán, al dedicar el mandatario la mayor parte de su tiempo a temas nacionales como los cuidados médicos y la economía. En esos temas sigue teniendo más de la mitad del país.
Los resultados del sondeo indican que Obama es más popular que la Cámara de Representantes y el Senado, en un año electoral en el que la corriente popular parece favorecer a los republicanos. Por ello, el mandatario sería un valor positivo para su partido.
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