VIENA/ EFE
El escándalo de abusos sexuales de menores en la Iglesia católica cobra cada vez más fuerza en Austria, después de sacudir a Irlanda, Alemania y Holanda, con un creciente número de denuncias sobre casos acaecidos hace varias décadas y con un primer sacerdote acusado que debe abandonar su cargo.
El párroco capuchino Johannes Stocker dejó hoy su puesto tras confesar haber abusado o acosado sexualmente a varios menores —se calcula que unos veinte— en las décadas de 1970 y 1980, según reconoció hoy el obispo de Eisenstadt, Paul Iby, en un comunicado.
El anuncio se produjo pocas horas después de la publicación de un informe en la edición de hoy del semanario Falter, en el que tres hombres relatan con detalles sus traumáticas vivencias hace 25 años con Stocker, que reconoce en una entrevista: “Sí, fue abuso”.
El semanario critica especialmente la política de disuasión de la Iglesia y, concretamente, la actitud del obispo Iby que, confrontado hace diez años con las graves acusaciones contra Stocker por parte de algunas de sus víctimas, se limitó a enviar al sacerdote a dos sesiones con un psicólogo.
Otro sacerdote, de 74 años, que había reconocido también haber abusado de varios adolescentes en un internado privado del monasterio cisterciense de Mehrerau, fue hoy forzado a tomarse vacaciones y permanece “bajo observación” de las autoridades eclesiásticas, informó la diócesis de Innsbruck, en el Tirol.
“La ola llegó a Austria”, destacó el diario Die Presse en su primera página de ayer, donde se hace eco del creciente número de casos de pederastia en los institutos católicos de la república alpina.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A