BRASILIA/ AP/ EFE
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrentó una oleada de críticas de simpatizantes y opositores por sus declaraciones en las que defendió el derecho de Cuba de detener disidentes políticos y criticó a los que realizan huelga de hambre.
Las manifestaciones de Lula en ese sentido repercutieron en el Congreso, generaron discusión en los medios de comunicación, que lo discutieron el miércoles en los noticieros matinales de radio y televisión, y fue la principal noticia de algunos medios escritos, como el diario O Estado de S. Paulo.
“El presidente se expresó mal o fue mal interpretado”, comentó el diputado Mauricio Rands, del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula. “Nosotros no aceptamos que alguien sea detenido sólo por tener divergencias con el gobierno”, agregó en declaraciones a la red de televisión Globo.
- El periodista opositor cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre, rechazó el miércoles los dichos del presidente brasileño, que comparó el caso de los presos políticos cubanos con el de los presos comunes, y descartó la recomendación de hospitalización de dos médicos oficiales que lo visitaron.
Lula dijo a la prensa en Brasil: Imagine si todos los bandidos que están presos aquí en Sao Paulo entrasen en huelga de hambre y exigiesen libertad (…) tenemos que respetar la determinación de la Justicia y del gobierno cubano.
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El tema surgió semanas después de que el disidente cubano Orlando Zapata murió mientras estaba en huelga de hambre y otro opositor al gobierno de Raúl Castro, Guillermo Fariña, se encuentra en condiciones graves por dejar de alimentarse.
Lula declaró el martes en una entrevista con la AP que “la huelga de hambre no puede ser usada como un pretexto de derechos humanos para liberar las personas. Imagine si todos los bandidos que están presos en Sao Paulo entran en huelga de hambre y piden libertad”.
“Tenemos que respetar la determinación de la justicia y el Gobierno cubano de detener a las personas en función de la legislación de Cuba, como quiero que respeten a Brasil”, agregó Lula en la entrevista.
CON ASPEREZA
Entre los legisladores de oposición, las declaraciones del mandatario fueron recibidas con aspereza.
“Es más que oportunismo, es de un cinismo atroz”, declaró el diputado Raúl Jungmann, del opositor Partido Popular Socialista. “Es preciso denunciar la situación caótica de los presidios brasileños, pero también debemos tener coraje de condenar el tratamiento de los presos cubanos”.
El también opositor Emanuel Fernandes, diputado del Partido de la Social Democracia Brasileña, declaró que “Brasil tiene que estar contra la prisión política. Todo el esfuerzo del país en tener una política externa relevante se pierde con ese discurso del presidente”.
Para el presidente de la Orden de los Abogados de Brasil, Ophir Cavalcante, la opinión de Lula refleja una orientación ideológica.
“La lectura que el gobierno de Lula hace del régimen de Cuba es que es un gobierno popular y socialista y estaría legitimado”, opinó Cavalcante.
“Parece que el presidente confunde huelga con fines políticos y huelga de hambre hecha por criminales comunes. Es una comparación que no cabe”, añadió.
CARTA DE DISIDENTES
El diputado opositor Raul Jungmann hizo entrega ayer en la Presidencia brasileña de una carta de disidentes cubanos en la que se le solicita al jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, que abogue por la libertad de los presos políticos en la isla.
Jungmann explicó que se trata de una carta que los opositores al Gobierno cubano intentaron entregar a Lula en vísperas de una visita que hizo a ese país en febrero pasado y que, por razones que se desconocen, no llegó a sus manos.
“El presidente dijo que no sabía nada, que no había recibido ningún papel y que cuando recibiese alguna cosa tomaría las debidas providencias, y entonces le entregamos esta carta para que interceda en favor de los derechos humanos y de los prisioneros políticos en Cuba”, declaró el legislador, del Partido Popular Socialista.
El político también reiteró sus críticas a Lula por la comparación que éste hizo entre los presos políticos cubanos y los delincuentes en las cárceles brasileñas.
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