Ciudad del Vaticano/ AFP/ EFE
La Iglesia católica afronta ahora varios escándalos de abusos sexuales —en particular uno en un coro dirigido por el hermano del papa Benedicto XVI— que engrosan una larga lista de casos de pederastia clerical en numerosos países, desde Estados Unidos hasta Irlanda.
El escándalo de Alemania estalló a finales de enero en el prestigioso colegio jesuita Canisius, de Berlín. Su rector había admitido que muchos alumnos fueron víctimas de abusos sexuales en los años 1970 y 1980 en los que se vieron involucrados dos ex profesores jesuitas.
Pero se extendió a otros establecimientos escolares, como el de Ettal, en Baviera, y ya provocó varias dimisiones eclesiásticas.
El viernes le tocó el turno al coro de los niños cantores de Ratisbona, también en Baviera, dirigido desde 1964 hasta 1993 por el obispo Georg Ratzinger, hermano de Benedicto XVI.
El obispado de Ratisbona reconoció un caso de abusos sexuales que se remonta al comienzo de los 1950, pero dice disponer “de informaciones sobre varios casos de presuntos abusos entre 1958 y 1973”. Monseñor Ratzinger declaró a una radio local no haber estado al tanto de nada.
El Vaticano aseguró ayer que quiere esclarecer los supuestos casos de abusos a menores por parte de sacerdotes católicos en Alemania y en especial los acontecidos en el coro de la catedral de Ratisbona, con el objetivo de “hacer justicia a las eventuales víctimas”.
“La Santa Sede apoya a la Diócesis” de Ratisbona, en el sur de Alemania, “en su disponibilidad para analizar la dolorosa cuestión con decisión y de forma abierta”, se indica en un comunicado publicado por el diario vaticano LOsservatore Romano.
El rotativo publicó asimismo una nota remitida por el Obispo de Ratisbona, Gerhard Ludwig Muller, después de que el viernes esta institución afirmara que fueron cometidos abusos sexuales en el ambiente del coro de jóvenes de la catedral de la ciudad.
El cardenal Walter Kasper, un cercano colaborador del papa Benedicto XVI, estimó que “hay que hacer la limpieza seriamente en nuestra Iglesia” católica mediante la condena de los culpables de abusos a niños y la indemnización de las víctimas.
Según él, “el Papa no tiene la intención de quedarse mirando” sin actuar y exige “tolerancia cero”.
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