Si un tsunami o maremoto impactara hoy en Corinto, sólo quedarían un poco más de mil personas, de un total de 17,868 que habitan la isla actualmente. El municipio estaría devastado, con unos pocos edificios en pie.
Ésta es la realidad que enfrenta la ciudad portuaria de Corinto, el municipio con mayor riesgo de destrucción ante un eventual tsunami en el litoral Pacífico de Nicaragua.
Las mil personas serían las únicas sobrevivientes, ya que podrían aglomerarse en el centro de la ciudad, relativamente el lugar que prestaría más oportunidades de salvarse.
La única vía de escape por tierra firme en Corinto es el puente de Paso Caballos, por donde tendrían que salir sus habitantes en 40 minutos.
- A pesar del alto riesgo de tsunami en Corinto, el Sistema de Alerta Temprana probado ayer hizo que las posibilidades de salvarse para los habitantes sea mayor que hasta el año pasado.
Esto se debe a que ya hubo una mala experiencia con la alerta emitida el sábado pasado tras el terremoto de 8.8 Richter en Chile.
Según el alcalde William Martínez, hubo gente que no estaba dispuesta a despertarse en el momento del aviso, emitido en horas de la madrugada.
Norlan Romero, de la Cruz Roja Nicaragüense y coordinador operativo del proyecto, mencionó que a veces el problema no es que la gente desconozca qué hacer, sino que lo haga.
Al menos algunos estudiantes consultados por LA PRENSA aseguraron estar dispuestos a hacer, sea correr por sus vidas hacia el puente de Paso Caballos o aglomerarse en el centro de la isla, uno de los pocos lugares que podrían ser relativamente seguro.
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Este “cuello de botella”, las necesidades de expansión de la ciudad, el hecho de estar hasta a tres metros debajo del nivel del mar (según datos de la Cruz Roja de Corinto), e incluso la desidia de algunos habitantes, hacen de Corinto el peor lugar para estar cuando un tsunami se aproximara.
“Tiene el nivel diez de vulnerabilidad, es la máxima”, expresó Norlan Romero, de la Cruz Roja Nicaragüense, coordinador operativo del proyecto para enfrentar un tsunami en Corinto.
El alcalde William Martínez le dio la razón a Romero. “Le hemos robado territorio al mar… aquí el puente es la única vía (de escape), ni en avión sacamos a la gente”, señaló, en referencia a la vulnerabilidad.
INTENTAN REDUCIR IMPACTO
Para tratar de reducir el impacto, la Cruz Roja Nicaragüense, la Alcaldía de Corinto y otras instituciones estatales realizaron ayer miércoles una simulación de tsunami.
El ejercicio básicamente consistió en poner en práctica las capacidades de respuesta de las autoridades frente a un tsunami, así como la preparación ante un fenómeno de esta naturaleza.
No incluyó evacuaciones masivas, pero sí algunos escenarios de rescate y atención a la ciudadanía.
EL POTENCIAL ESCENARIO
A punto de dar las 2:00 p.m., el Comité Municipal de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Comupred) encendió las sirenas que advertían a la población de la proximidad de un tsunami, por recomendación del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Previamente, un temblor de magnitud 7.3 Richter, a 90 kilómetros de profundidad en el mar, había sacudido el istmo centroamericano.
El epicentro se ubicó a 120 kilómetros de las costas de Corinto, según la hipótesis de la simulación, por lo que la población sólo tenía 40 minutos para escapar de la ciudad.
La vulnerabilidad de Corinto ante un tsunami es tal, que el mismo alcalde Martínez afirmó que no es posible saber cuánta gente podría escapar por el puente de Paso Caballos.
La apuesta de Martínez es que una cantidad importante de pobladores logre salir a pie, en carros propios, bicicletas, motos o carretas, en 20 minutos como máximo, la mitad del tiempo en que está calculado llegue la primera ola.
El plan, auspiciado por el Programa de Preparación ante Desastres de la Comisión Europea (Dipecho), pertenece al Sistema de Alerta Temprana ante tsunamis en el Pacífico de Nicaragua.
El mismo consiste en que el Ineter activa las sirenas si la situación lo amerita y el Comupred realiza las labores de evacuación.
En total hay cuatro sirenas en la isla y la comunidad de Alemania Federal.
Este trabajo se viene realizando desde el año pasado. Los involucrados aseguran que la gente sabe qué hacer, pero la duda está en si actúan como se debe ante un tsunami.
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