Tomado de MLB.com/Peoria, Arizona
Se dice que un año es una eternidad para cambiar la vida de uno. En el caso del torpedero nicaragüense Everth Cabrera, en cuestión de unos meses pasó de ser un pelotero de liga menor sin rumbo, a titular de Grandes Ligas.
Y ahora, después de establecerse como titular con los Padres de San Diego, el joven está decidido a continuar mejorando para mantenerse en ese sitio.
“Me siento bien, ya estoy listo para jugar”, manifestó Cabrera en las instalaciones de los entrenamientos de los Padres en Peoria, Arizona. “Siempre mi mente está ready ”.
Se le nota. Pero hasta el 2009, no eran todos los que estaban listos para ver a Cabrera preparado para la Gran Carpa.
- En una de esas vueltas de la vida, ahora el mentor de Cabrera es alguien que el nicaragüense llegó a admirar de lejos, desde su país.
Otro jugador de mucha inspiración para Cabrera ha sido el dominicano Rafael Furcal.
También recuerdo a Furcal, dijo el short de 510 de estatura. Escuché su historia, es similar a la mía. Y me hice ambidiestro porque quería ser como él, hacer las cosas como él, la agresividad de Furcal, a pesar de ser pequeño, dijo el nica acerca de Furcal.
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Firmado por los Rockies en 2004, el oriundo de Nandaime nunca pasó de Clase-A del 2006 al 2008 en el sistema del equipo de Colorado. Y en diciembre del 2008, no fue protegido por los Rockies; lo reclamaron los Padres en la Regla 5, y ahí comenzó su carrera a tomar otro rumbo.
“Vine de Colorado y me asusté al principio”, expresó Cabrera sobre la urgencia de estar en una nueva organización y no saber exactamente cuál era el plan para él en San Diego. “Tuve una presión; me decían que tenía que hacer el equipo, que me tenía que fajar”.
Los esfuerzos dieron su fruto. A pesar de perderse mucho tiempo entre abril y junio debido a una fractura en la mano izquierda, Cabrera se ganó el puesto titular de torpedero en los Padres, sustituyendo al venezolano Luis Rodríguez y destacándose por su buen alcance en el campo corto y su chispa en el line up de San Diego.
El bateador ambidiestro terminó con promedio de .255 en 103 partidos, pero tuvo porcentaje de embasarse de .342, gracias a 46 bases por bolas recibidas. Se robó 25 bases en 32 intentos, agregando ocho triples, 18 dobles, dos cuadrangulares y 31 empujadas.
Su temporada del 2009 le valió el premio al Deportista Profesional del Año en su país, algo de mucho orgullo y que según Cabrera, era una meta.
“En el 2008 terminé tercero (detrás del boxeador Ramón “Chocolatito” González y del pitcher Vicente Padilla, quien venía de ganar 14 juegos con los Rangers), afirmó Cabrera. “Dije, ‘quiero estar ahí’. Siempre me gusta estar de primero. Trabajé para eso y lo logré. Mucha felicidad para mí y mi familia”.
Sobre el 2010, Cabrera ha llegado a Arizona con una meta clara a la defensa: mejorar en la
jugada de rutina. Su porcentaje de fildeo de .951 no fue el mejor.
“A veces hago la jugada espectacular, pero de rutina no”, dijo Cabrera al respecto. “Hice muchos errores que eran de rutina; a veces me confiaba demasiado, porque me gusta jugar bien confiado, sentirme lo más relajado posible. A veces me paso con eso”.
En ese sentido, dice el pelotero de 23 años de edad que alguien crucial en su desarrollo ha sido David Eckstein, torpedero que ahora mismo hace pareja con él en la doble-matanza como segunda base de los Padres.
“David me ha ayudado mucho, siempre me dice cosas, por ejemplo en el doble-play, que asegure un out primero y que esté en balance para tirar a la siguiente base”.
“También me dice, ‘tienes buenas manos, buen brazo, eres rápido, pero no te confíes tanto; ahí viene el error”, indicó Cabrera sobre los consejos de Eckstein.
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