Se desconoce cuántos nicaragüenses exactamente han dejado el país para trabajar en el exterior, sin embargo, se estima que el creciente flujo migratorio de nicaragüenses hacia Estados Unidos y España es principalmente de personal calificado.
José Luis Rocha, investigador del Servicio Jesuita de Migrantes de la Universidad Centroamericana, expresó que Nicaragua “está perdiendo a gente en la que ya ha invertido”.
“En España hay gente que tiene casi en su totalidad el bachillerato y muchos de ellos una carrera, una profesión, entonces ésa es una pérdida humana, además que el país ya metió dinero, tanto el sector público como privado”, mencionó.
Ricardo Cordero, del Departamento de Migración Laboral de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), destacó que los países altamente emisores de migrantes deben establecer políticas públicas que eviten la fuga de “cerebros”.
Mencionó que Nicaragua, Honduras y El Salvador son países donde por muchos años han salido emigrantes sin ningún control.
Los gobiernos, dijo, deben establecer quiénes y cómo pueden salir del país. Para ello deben ayudar a conseguir mercados laborales, pero temporales, no permanentes.
- Aunque la cantidad de personas que aseguran tener disposición de irse del país se ha reducido en las últimas dos encuestas de la firma consultora de M&R, aún siguen siendo mayoría quienes dicen querer salir del país.
Recientemente este Diario publicó que cada día unos 1,500 nicas solicitan la visa costarricense.
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“Si la migración es regulada y el gobierno tiene un rol de facilitador, los aspectos negativos pueden ser mejorados, de manera que estos migrantes vengan, salgan, regresen, siempre legalmente, traigan sus remesas, pero también inviertan en su país”, explicó.
Este tipo de medidas disminuirían los riesgos de perder capital humano, principalmente aquel en el que el Estado ya invirtió.
“Muchos Estados dicen: nosotros como gobierno no nos metemos en este tema, porque es un tema privado, de oferta y demanda, es decisión del trabajador y decisión del empleador ”, agregó Cordero.
Explicó que un gobierno puede aplicar estas medidas cuando tiene exceso de mano de obra, hay desempleo y quiere que sus trabajadores trabajen en el exterior por “un periodo razonable”.
Este tipo de prácticas contribuirían a que los migrantes tengan mejores condiciones laborales en el exterior, evitando la explotación.
“Nosotros pensamos que cuando la migración es ordenada, es regulada, es positiva. Los aspectos negativos normalmente suceden cuando la migración es espontánea y regular, cuando la gente sale y entra cuando quiere y no hay una planificación de Estado”, sostuvo.
Cordero llegó al país para el seminario Remesas y Migración en Tiempos de Crisis Financiera, que se realizó esta semana en Managua organizado por la OIM.
APOYARÁN ESTUDIO
Berta Fernández, jefa de misión de la OIM en Nicaragua, informó que este año pretenden hacer un perfil migratorio de Nicaragua, “para tener una fotografía de los últimos años”.
Agregó que trabajarán en conjunto con el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), en las próximas encuestas para determinar estadísticas migratorias más precisas.
Rocha, del Servicio Jesuita de Migrantes, recordó que se estima que en Costa Rica —principal destino de los migrantes nacionales— hay más de 226 mil nicaragüenses, y que en Estados Unidos ese número se duplica.
Por su parte, Fernández mencionó que en el último año y medio se ha visto un flujo creciente de migración hacia Panamá.
“En todos los países que pasa eso (migración) hay una descapitalización de personal, de personas que son emprendedores, que son jóvenes, que tienen ganas de salir adelante, y ellos migran no solamente por el tema del empleo, sino por una serie de ventajas que le ofrece el otro país como estudios, diversión, aprender otros conocimientos a través del trabajo”, dijo Fernández.

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