Las pandillas en el país no tienen nexos con el crimen organizado, ni interno ni a nivel internacional, aseguró ayer la Directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera.
“En este momento no hay ningún indicio que nos haga pensar que hay una vinculación entre crimen organizado, ni siquiera nacional mucho menos transnacional con los grupos juveniles”. sostuvo Granera.
Sin embargo, la jefa policial dijo que por la ubicación geográfica existe “un riesgo real de un desplazamiento de la actividad de norte a sur” y es en eso que trabaja la Policía para contener ese movimiento.
Un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo adscrito al sistema de la Organización de Naciones Unidas (ONU), América Central y el Caribe siguen figurando entre las principales zonas de reenvío de cargamentos de drogas provenientes de América del Sur con destino a América del Norte y Europa.
Estas actividades aparentemente se realizan bajo la protección de las maras que actúan en las zonas fronterizas, especialmente en los países de El Salvador, Guatemala y Honduras. Y menciona que hay indicios de que miembros de los cárteles mexicanos y miembros de las pandillas en algunos países se han aliado para crear agrupaciones delictivas.
“El sistema de trabajo con los jóvenes en riesgo es para que no se llegue a esas situaciones”, señaló la funcionaria policial.
El funcionario del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), Roberto Orozco, coincidió con las afirmaciones de Granera, al considerar que no son los grupos de pandillas juveniles los que se encargan de traficar la droga en Nicaragua, pues a su criterio “lo que hay son estructuras nacionales que están brindando apoyo a las estructuras internacionales, fundamentalmente a aquellas que intentan establecer bases operativas en el territorio nacional”.
Y el problema, a criterio de Orozco, es que están pagando con drogas, ya no con dinero, a estas estructuras nacionales y lo que provoca es un incremento del mercado ilegal e interno que existe en el país .
Es por ello que Orozco considera que el problema del narcotráfico no es un problema únicamente para Estados Unidos, sino también de los países centroamericanos y México.
El informe de JIFE indica que en la región el tráfico de drogas ha llegado a ser una importante amenaza para la seguridad y menciona que el número de homicidios vinculados con la delincuencia organizada ha aumentado en las zonas donde los grupos delictivos luchan por hacerse con el control de la distribución de drogas a nivel local.
Orozco señala que en Nicaragua la violencia armada relacionada al crimen organizado no se ha desarrollado como en Guatemala o peor, México. “Sin embargo, en nuestros procesos de investigación hemos encontrado indicios de que ésta pueda ser una actividad en desarrollo si el Estado no interviene para prevenir, por ejemplo, las actividades de los grupos de tumbadores de drogas en Rivas. Los asesinatos por encargo o sicariato, como popularmente se le conoce, se han dado muy puntuales”.
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