BERLÍN/EFE
El canciller Samuel Santos, negó hoy en Alemania, el fraude en los comicios municipales de 2008 y dijo que se trata de acusaciones «falsas» levantadas por la oposición, ya que el gobernante FSLN supuestamente ha venido ganando votantes desde 1990 y «siempre ha estado presente el mismo Consejo Supremo Electoral».
Santos se entrevistó hoy con el ministro de Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, a quien entre otras cosas explicó «los grandes avances» que el Gobierno de Daniel Ortega ha realizado para «erradicar la pobreza» en Nicaragua. Con esta reunión, el canciller nicaragüense pone fin a un viaje por Europa en el que visitó España para reunirse con el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y Bruselas, donde se entrevistó con miembros del Parlamento Europeo y de la Comisión.
Con esta gira, Santos ha querido mostrar a sus «colegas» europeos cómo funciona el actual Gobierno de Nicaragua y cerrar la crisis que persiste desde 2008, cuando la oposición acusó de fraude electoral al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
«LOS MALOS NO ERAN TAN MALOS»
El canciller señaló que el próximo 7 de marzo tendrán lugar comicios regionales a los que acudirán observadores europeos para cerciorarse de que «los malos no eran tan malos», en referencia a las acusaciones de fraude electoral y que llevaron a la UE a retirar ciertas partidas económicas a Nicaragua.
«Siento y presiento que ya Europa se ha venido dando cuenta de que el tigre no es tan malo como lo habían planteado y con las próximas elecciones terminará de convencerse», señaló.
Para Santos, «el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nos han vuelto a prestar ayuda» y ello significa que «confían en nosotros porque lo estamos haciendo bien».
AGREDECE POR SANEAMIENTO DEL XOLOTLÁN
En un encuentro con Efe, Santos señaló que durante la reunión con su colega alemán tuvo la oportunidad de hablar de educación y salud en Nicaragua, «que vuelven a ser gratuitas» desde que está en el gobierno Daniel Ortega.
Santos agradeció a Westerwelle el apoyo de Alemania para limpiar el lago Xolotlán, situado frente en Managua, al tiempo que le puso al corriente sobre el cambio de modelo energético en Nicaragua, que pasará del petróleo a energías «amigas del medio ambiente».
Por otro lado, afirmó que en Honduras el presidente Porfirio Lobo «poco hace» y que los que gobiernan son las «ballestas de los que dieron el golpe de Estado».
El Ejecutivo de Managua no reconoce al Gobierno hondureño porque considera que «está vivo» el golpe militar de junio pasado que derrocó a Manuel Zelaya.
No obstante, manifestó la voluntad de Nicaragua de «regularizar» las relaciones con Honduras, aunque «habrá que esperar a que se reviertan las resoluciones internacionales que se tomaron a raíz del 28 de junio pasado y que se asegure que se cumplen los derechos humanos».
«Honduras no estará al margen de la negociaciones internacionales» porque, «aunque no participe en el área política, sí lo hará en la económica», añadió.
Santos aseguró que Zelaya «tiene derecho a participar en la vida política de su país» y sentenció que «no se puede regresar a la época de los golpes de Estado».