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En la poderosa comandancia del Ejército Popular Sandinista (EPS) estaba el presidente Daniel Ortega acuerpado por más de 120 mil militares, pero rechazado por el 54 por ciento de los votantes en la interminable noche del 25 de febrero de 1990, que marcaría el fin de su gobierno.
En su residencia, en Las Palmas, los minutos se habían detenido para Violeta Barrios de Chamorro, quien en silencio aguardaba el momento exacto para declararse Presidenta electa de Nicaragua.
Entre ambos candidatos, los nicaragüenses se derretían por la incertidumbre bajo una luna inamovible y de plomo: ¿Continuaría Ortega al frente del país con el Servicio Militar Patriótico (SMP) y una inflación de cuatro mil por ciento?
La comunidad internacional, encabezada por una enorme misión de observadores y el ex presidente de Estados Unidos, James Carter, había confirmado la victoria de Barrios de Chamorro, pero Ortega, el “gallo ennavajado” del momento, no aparecía en público para admitir su revés.
“Nadie esperaba la derrota. El que te diga que esperaba perder está mintiendo. Había euforia y estábamos cegados por el poder y ni siquiera se podía mencionar que podíamos perder. Las encuestas decían otra cosa, siempre había un margen grande de personas que decía que no sabía por quién iba a votar y no tuvimos la habilidad para leer que el que decía ‘no sabe’ es que iba a votar en contra del FSLN”, recordó ayer el ex alcalde de Managua, Dionisio Marenco, quien fue un cercano asesor de Ortega.
El entonces presidente Ortega aceptó su derrota hasta la madrugada del 26 de febrero, tras una reunión con Carter y luego de que sus asesores confirmaran que el resultado de la votación era favorable para Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO).
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- La ex Presidenta Violeta Barrios de Chamorro está hoy fuera de la vida pública.
Barrios de Chamorro gobernó Nicaragua desde el 25 de abril de 1990 hasta el 10 de enero de 1997.
Organizó sus archivos, sus fotos, lleva una vida como de una abuela para con todos sus hijos y sus nietos. Mi mamá dice que ella cumplió su misión y era de seis años en ese tiempo y que con eso ella se sentía satisfecha, añadió Cristiana Chamorro.
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“No te preocupes, uno se siente mal, a mí me pasó. Yo perdí (las elecciones en Estados Unidos). Sentís que el mundo se te viene encima, pero después te sentís normal”, le habría dicho a modo de consuelo Carter a Ortega, según el relato de Marenco.
¿QUÉ PASÓ CON LA DEMOCRACIA?
Hoy se cumplen veinte años del triunfo de la UNO y Barrios de Chamorro sobre Ortega y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Ayer se realizó un coloquio auspiciado por American College y la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, en el museo galería Josefina, donde participaron Marenco, el ex ministro de la presidencia Antonio Lacayo y el ex jefe del Ejército de Nicaragua, Javier Carrión, entre otras personas.
El triunfo de Barrios de Chamorro significó para Nicaragua el retorno de la paz, democracia, libertades públicas y de mercado, y la abolición del SMP.
Pero veinte años después, los actores del ayer consideran que la tarea sigue pendiente y hay quienes dicen que las condiciones institucionales han empeorado.

“La clase política está en deuda. El FSLN está en deuda con la democracia y la democracia está en deuda con la democracia, porque lamentablemente todo en Nicaragua se concentra en la forma, pero si ves el fondo de las cosas es poco lo que se ha avanzado y ahora que regresó el FSLN al poder, te encontrás con una situación lamentable, especialmente con la elección de magistrados, no hay un mínimo avance de conceptos. Es peor o igual (que en 1990)”, dijo ayer Marenco.
Lacayo indicó que la administración de Barrios de Chamorro ha sido la mejor de los últimos años porque abolió el SMP y a partir de 1990 frenó una inflación que en 1988 llegó a ser de 33 mil 603 por ciento y en 1989 de 4 mil 709 por ciento. Un dólar costaba en 1989 un total de 38 mil 150 córdobas, pero en 1996 se redujo a 8.96 córdobas.
Lacayo afirmó que el gobierno de Barrios de Chamorro sentó las bases de la democracia en Nicaragua, pero acusó a Ortega y al ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002) de pervertir el sistema con el pacto de 1999.
“Está pendiente recuperar la democracia plenamente porque a raíz de los pactos de 1999 y 2000 se comienza a debilitar la democracia, porque se empezaron a debilitar las instituciones de la democracia y se comenzaron a poner al servicio de partidos políticos, cuando en realidad son instituciones que deberían estar al servicio de la ciudadanía”, criticó Lacayo.
El ex ministro de la Presidencia sostuvo que durante la guerra que hubo durante el gobierno de Ortega, en los años ochenta, murieron 61 mil personas.
Y añadió que al pasar a la oposición, Ortega nunca “gobernó desde abajo”, tal y como lo dijo en su discurso la tarde del 26 de febrero de 1990.
“Lo que hizo fue destruir a Nicaragua desde abajo, nunca creímos que él fuera tan bruto de dañar a un país al cual él quiso ayudar durante diez años (…) Nunca gobernó desde abajo, lo que hizo fue entorpecer con asonadas, golpes bajos y con asesinatos políticos que se dieron en esa época”, sostuvo Lacayo.
Pero las críticas también envuelven a Lacayo, pues el hoy diputado liberal Wilfredo Navarro, quien perteneció a la UNO en 1990, lo señala de haber sido el “Presidente de facto” bajo la administración de Barrios de Chamorro.
Aunque “los resultados del gobierno de la UNO son positivos si los comparamos con los resultados de la noche negra frentista”, expresó Navarro.
¿Y EL EJÉRCITO?
Nicaragua tuvo un Ejército Popular Sandinista (EPS) hasta 1994, cuando pasó a llamarse Ejército de Nicaragua.
El ex jefe del Ejército de Nicaragua, Javier Carrión (2000-2005), explicó ayer que para algunos cuadros de las fuerzas armadas fue “traumática” la reducción que sufrieron: de 120 mil efectivos pasaron a 34 mil.
A inicios de los años noventa el Ejército de Nicaragua tuvo que enfrentar las asonadas del FSLN y un rearme de los ex militares y ex contras.
A juicio de Carrión, los cambios de gobierno en Nicaragua siempre han beneficiado a la institución militar.
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