WASHINGTON/LA HABANA
Cables combinados
Estados Unidos reclamó ayer a Cuba que libere a más de 200 presos políticos tras la muerte, el martes, de uno de ellos, Orlando Zapata, de 42 años, tras 85 días de huelga de hambre, mientras la oposición denunciaba nuevos arrestos y el presidente Raúl Castro se defendía lamentando el deceso afirmando que Cuba no es Guantámo.
“La muerte de Orlando Zapata Tamayo pone de relieve la injusticia de que Cuba tenga a más de 200 presos políticos que deberían ser liberados sin demora”, afirmó en un comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.
Crowley reveló que la semana pasada, en las discusiones bilaterales sobre emigración en La Habana, la delegación estadounidense mencionó “a las autoridades cubanas la encarcelación de Zapata y su mal estado de salud y les instó a proporcionarle toda la ayuda médica necesaria”.
“No existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución. Eso sucede en la base de Guantánamo”, afirmó Raúl Castro al “lamentar” el fallecimiento, en un acto celebrado en el puerto de Mariel (a 50 km de La Habana) junto con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Primer opositor cubano que muere en prisión en casi cuatro décadas, arrestado en 2003 y condenado a 32 años acusado de “desacato” y otros cargos, Zapata Tamayo murió en un hospital de La Habana el martes.
“Mi hijo ha sido torturado en todo el tiempo que ha estado por las prisiones, ha sido objeto de sufrimiento para esta familia”, dijo Reina Luisa Tamayo, madre de Zapata, en el blog Generación Y, en una grabación en la que no se le ve el rostro.
Más de 30 opositores fueron detenidos temporalmente o retenidos en sus casas para evitar que acudan al funeral de Zapata, reconocido por Amnistía Internacional como “prisionero de conciencia”, dijo el coordinador de la ilegal Comisión de Derechos Humanos (CCDHRN), Elizardo Sánchez.
Además, indicó que la Comisión ha confirmado “otras tantas retenciones extrajudiciales” en todo el país, de personas a quienes la Policía política les ha prohibido salir de sus casas “bajo amenaza de ser encarcelados”.
En La Habana, ex presos políticos y opositores se congregaban en casa de una de las líderes del movimiento de Damas de Blanco —esposas de prisioneros— en lo que denominaron un “funeral simbólico”, y abrieron un libro de condolencias.
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