CORRESPONSAL/ JINOTEGA
Unos 30 mil miskitos, jinoteganos de 26 comunidades asentadas en las riberas del río Coco, comienzan a padecer de hambre. Una plaga de ratas devoró lo poco que cosecharon y además el Gobierno no ha cumplido los acuerdos de ayuda que ofreció a través de la Comisión de Paz y Reconciliación.
Cliver Gutiérrez, líder miskito, dijo que en cada una de las 26 comunidades hay más de mil 500 habitantes y ratificó que por eso calcula unos 30 mil afectados por las ratas y el hambre.
Afirmó que se fue a Jinotega “directamente a buscar apoyo”, porque la Alcaldía de Wiwilí, a la que pertenecen geográficamente, no tiene capacidad económica ni técnica para atender sus graves necesidades.
Acompañado de Pinnell Fiallos, pastor evangélico miskito, y del también líder Eduardo Gutiérrez, el informante manifestó que comunidades como Aniwás, Raití, San Juan, La Pájara, Inipuwás, Walakitán, Yakalpananí, Pankawás, Tuburus, San Andrés de Bocay, Plis, Chiminka, Pansic, entre otras, están padeciendo hambre.
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Ver al Presidente, “como ir a la Luna”
“Estamos desesperados porque queremos que se nos escuche y hemos intentado plantearle al presidente Ortega la situación, pero se nos ha hecho imposible verle y tener una reunión con él. Es como quien viaja a la Luna poder ver al Presidente de la República”, dijo Cliver Gutiérrez.
“El presidente del Gobierno, recién asumido el poder, llegó a Raití a entregar vacas del bono productivo y prometieron casas, semillas, financiamiento y tenemos firmados esos compromisos, pero no ha cumplido y ya estoy cansado de viajar a Jinotega y Managua durante dos años, haciendo enormes sacrificios, aguantando hambre y perdiendo días para bajar a la capital y Jinotega, y no ha sido posible ninguna ayuda”, agregó el líder indígena.
Cliver sostuvo que “ahora ni se acuerdan de los compromisos con nuestra gente y lo más doloroso, ni el secretario del Gobierno y del partido FSLN, Leónidas Centeno, no nos ha recibido, no lo hemos podido ver y hay veces que hemos estado en la ciudad hasta cuatro días sin lograr plantearle a él la situación”.
El costo de transporte desde sus comunidades hasta Jinotega, según el miskito, es de unos 750 córdobas por persona y “no tenemos dinero para regresarnos y lo que estamos reclamando son (nuestros) derechos y los compromisos del Gobierno… la prioridad ahorita es la hambruna que se nos avecina”.
Por su lado, Pinell Fiallos, hablando en miskito y traducido por Cliver, afirmó que tienen “una gran pobreza en nuestra zona y andamos buscando ayuda”.
MAGFOR dice no saber
En el Magfor-Jinotega estaba ausente su delegado, Orlando Mancada, pero los ingenieros Rodrigo Pérez y Donald Herrera, responsable de Sanidad Animal y Vegetal y director del Programa de Semillas, respectivamente, dijeron que “los indígenas hasta el día 18 de febrero no han llegado a esta delegación a exponer el problema y para proceder con una repuesta necesitamos escucharles”.
“Tenemos suficiente rodenticida y también hay trampas para las ratas. En semillas, siempre se les ha apoyado a los miskitos”, dijeron los funcionarios.
Mientras, en la sede departamental de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), su presidente, Juan Alberto López Villegas, estará hasta hoy lunes y sólo él puede hablar del tema, dijo una funcionaria.
El secretario del Gobierno a nivel departamental, Leónidas Centeno, no se encontraba en su despacho. Centeno, en otras ocasiones que se le ha buscado, ha repetido hasta la saciedad que para LA PRENSA “no brinda declaraciones”.
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