Las operaciones de socorro se intensificaron este domingo en la turística isla de Madeira, región autónoma de Portugal situada frente a África, un día después de un violento temporal de lluvia que causó al menos 42 muertos y decenas de heridos, sumiendo a la capital, Funchal, en el caos. Las autoridades decretaron tres días de duelo nacional, mientras cundía el temor de encontrar más cadáveres entre los vehículos arrastrados por las corrientes de agua y lodo, que arrasaron incluso con muchas casas.
LA PRENSA/AP/OCTAVIO PASOS