En la devastada Puerto Príncipe, muchos se aferran a sus creencias religiosas para sobrellevar la tragedia. LA PRENSA/AFP/Eitan Abramovich

En Haití muchos claman por Aristide

La incendiada iglesia donde el ex presidente y ex sacerdote haitiano Jean-Bertrand Aristide daba sermones a los pobres de Puerto Príncipe está en ruinas, pero el grafiti en sus muros de piedra es desafiante: “Titid, regresa”, dice, “rápido, rápido”.

PUERTO PRÍNCIPE/ AFP

La incendiada iglesia donde el ex presidente y ex sacerdote haitiano Jean-Bertrand Aristide daba sermones a los pobres de Puerto Príncipe está en ruinas, pero el grafiti en sus muros de piedra es desafiante: “Titid, regresa”, dice, “rápido, rápido”.

Aristide fue forzado a abandonar la Presidencia de Haití el 29 de febrero de 2004 a raíz de una insurrección del ejército y de presiones internacionales, pero con el sufrimiento causado por el devastador terremoto del 12 de enero se intensifican los llamados para su regreso.

Este clamor se debe a la frustración con el manejo de la crisis por parte del presidente René Preval, pero también por la esperanza que Aristide representa para muchos haitianos.

“Ya tendría que haber vuelto”, dice Joseph Wilfred, de 48 años y padre de tres hijos que ahora duermen en la calle cerca de la iglesia de Saint Jean Bosco, donde Aristide daba encendidos sermones políticos como sacerdote católico.

Exiliados en Sudáfrica

“Si estuviera aquí habría manejado mejor esta catástrofe”. Aristide, otrora considerado defensor de los oprimidos y un “libertador” después de la larga dictadura del clan Duvalier, está exiliado en Sudáfrica.

Pero el primer presidente elegido democráticamente en Haití anunció estar dispuesto a regresar tras el demoledor sismo, que dejó 217,000 muertos y más de un millón de personas sin hogar.

Muchos pidieron su regreso en las protestas que estallaron desde el terremoto por la falta de alimento y refugio.

Pintas en toda la capital —y hasta sobre una fosa común de víctimas del terremoto en las afueras de Puerto Príncipe— llaman a Aristide, una figura muy arraigada en Haití a pesar de las denuncias de corrupción y “desviaciones mafiosas” que pesaron en su contra.

“Si estuviera aquí, no estaríamos en esta situación terrible”, asegura Wesline Saint-Hilaire, de 32 años, quien vive con sus siete hijos en una tienda de campaña frente al convento de las monjas en Saint Jean Bosco. Mientras habla sentada en el suelo corta un pollo cubierto de moscas y lo echa en una olla. A pocos pasos se celebra una misa bajo un toldo y un niño orina al costado de la calle.

“El presidente Preval no puede visitar los barrios pobres sin la Minustah (la misión de la ONU) y la Policía”, dice Peter Lealis John, de 56 años.

Sacerdote salesiano

Aristide ingresó en la política en 1985 como un joven sacerdote comprometido, partidario de la teología de la liberación y adversario frontal de la dictadura duvalierista (1957-1986).

En 1988, mientras el entonces sacerdote salesiano daba misa, su iglesia fue atacada y quemada y varias personas murieron. Tras el terremoto apenas queda la estructura del edificio.

Golpe de estado

Aristide asumió por primera vez el poder en 1991, pero fue derrocado por un golpe de Estado militar y se exilió en Venezuela y luego en Washington.

Logró volver a la Presidencia en 1994 y gobernó hasta 1996.

Dominó la escena política hasta 2001, cuando regresó al poder para un segundo mandato que debía concluir en 2006.

Wim Boksebeld, un sacerdote de Saint Jean Bosco, dice admirar la lucha de Aristide por los pobres, pero no cree que debería volver. “Los estadounidenses no quieren que regrese”, afirma, de pie frente a los edificios derrumbados.

El cura recuerda la denuncia de Aristide de lo que llamó “un régimen bananero”, pero piensa que el ex sacerdote iba demasiado rápido para su país.

Peter DeShazo, director del programa de las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales en Washing ton, dijo que Aristide generó una gran esperanza que no logró cumplir. “Y al final, cuando abandonó el país en 2004, el país estaba casi en ruinas”, señaló. “No se le puede echar toda la culpa, pero sin duda tiene su parte”.

El regreso de Aristide también podría causar mayor inestabilidad política en un momento en que es necesaria la coordinación en los esfuerzos de ayuda tras el terremoto, dijo. “Cualquier elemento de división no serviría para nada”, opinó DeShazo.

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COMENTARIOS

  1. elhombredelamancha
    Hace 17 años

    YA LA PASEARON
    que ahora empiecen con otro gran problema.
    La ayuda se va a detener.
    Esto es como que dentro de nuestra crisis politica
    quisieramos que el somocismo puro volviera.
    No hay que confundir el cebo con la manteca.
    Dios salve a Haiti

  2. geovany praslim
    Hace 17 años

    Clamar por Aristid, eso como que en Nicaragua se clame por somoza o por ortega, dos de los desgraciados mas grandes de Nicaragua que llegaron al poder uno con dos pesos y el otro con una mano atras y otra adelante directo del escondite que tenian en Costa Rica, respectivamente, y uno fue millonario y creyendose el dueňo de Nicaragua termino como todo dictador: muerto, y el otro un pelagato asalta camiones repartidores se ha robado todo de lo que le han donado a Nicaragua y hoy se cree el dueňo

  3. geovany praslim
    Hace 17 años

    y hoy se cree el dueňo, pero acabara como acaba todo dictador, igual aristide llego como daniel sin un peso en la bolsa, y salio exiliado del pais con una fortuna de $ 80,000 000.00 millones de dolares y vive como un rey en francia, bien dicen que la ignorancia es atrevida. clamor por una calaňa de esta clase, y esto pasa en todos lados, pero mas en el tercer mundo donde los dictadores hacen lo que quieren con la gente

  4. Hace 17 años

    Francamente que Haiti lo que deberia de tener es un gobierno extranjero que administre sin intereses personales y despues de un tiempo vuelva y lo tomo otro a ver si aprenden a gobernar de otros pueblos. Lo mismo en Nicaragua; solo un extranjero podra poner al pais de pie. Todos estos nacidos en Nicaragua no saben gobernar para nada, solo robar. En EU senador tiene que ser de otro lugar para que pueda ser senador. Por ejemplo, Hilary Clinton tuvo que moverse para Nueva York para elegirse.

  5. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 17 años

    Casualmente el gobierno USA se dio cuenta que Somoza se roba
    ba la mayor parte de las donaciones, y actuo, se nego a seguir apoyando a Somoza, y ese fue el comienzo del fin. Ya estamos en
    eso, el fin esta cerca. Ortega tiene tres caminos, Morir como Musso
    line, juzgado y ajusticiado cuando huia cerca de la frontera, o co
    mo Somoza Garcia, o como Somoza Debayle, o como Hitler que se
    suicide en su bunker de El Carmen, pero ya. No podemos esperar
    toda la vida pasando hambre mientras el goza

  6. Marciano Haitiano
    Hace 17 años

    A pintar para que le regresen el huesos . Porque estos mismos que hablan de retorno cuando estaban arriba no les importo haiti.
    Aunque seria bueno que regresara y que se presente a elecciones total es haitiano y nadie tiene en ningun lugar del mundo estar exiliado.

  7. Mario
    Hace 17 años

    Pero, que hablamos de Hatí, si a ese futuro vamos, como nicaragüenses hemos fallado, no estamos mejor que en la época de los Somoza y el gran problema, es que en lugar de ir avanzando vamos retrocediendo… y a gran velocidad.

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