Mientras Jorge Aníbal Torres Puello fue responsabilizado por su esposa de un caso de prostitución infantil ocurrido en El Salvador —en el que aparecen como víctimas cinco menores nicaragüenses—, según publica ayer El Nuevo Herald, en el país una de las menores relató como eran fotografiadas desnudas y luego ofrecidas a través de internet.
La menor, quien actualmente tiene 16 años, relató que una mujer de Estelí, de donde todas son oriundas, y a quien sólo identifica como Carola, fue quien las contactó el año pasado, ofreciéndoles que incursionaran en el mundo del modelaje.
En tanto, Ana Josefa Ramírez Orellana —esposa de Jorge— quien fue arrestada en El Salvador desde mayo pasado bajo cargos de participar en una red que reclutaba niñas nicaragüenses para prostituirlas, dijo a El Nuevo Herald que ella es inocente y señaló a Torres, de 32 años, como el responsable.
“Cuando me arrestaron (me enteré) por las víctimas, me di cuenta que eran prostituidas por medio de él (Torres) y por su amante”’, afirmó Ramírez al diario El Nuevo Herald.
“Yo culpo de todo esto a Jorge Torres, a mi esposo, porque él me involucró en todo esto sin necesidad”, dijo la mujer desde un penal salvadoreño.
Jorge Torres además se vio envuelto en otro escándalo en Haití, cuando asesoraba a misioneros que trataban de sacar de ese país a niños indocumentados, haciéndose llamar Torres Puello o Jorge Torres Orellana, como se identificaba en El Salvador.
Después de haber superado el temor por las amenazas vertidas por Torres la menor expresó ayer en Estelí que a eso de las 7:00 p.m. de un jueves, del mes de mayo del 2009, ella caminaba junto con otras menores entre las edades de 14 y 17 años por el sector de la gasolinera Petronic el Carmen, en el centro de la ciudad de Estelí, cuando las abordó una joven a quien ellas conocían, pero que únicamente identifican como Carola y que las invitó a hacerse modelos.
Sin más ni más, ellas accedieron y fue cuando decidieron abordar el vehículo, donde estaba el hombre que las llevaría a la falsa fama. Expresó que el hombre llevaba puesto “un gorrito” al estilo rabino y lucía una media barba.
Él se identificó como Jorge, y hasta felicitó a las menores por tomar “la buena decisión” de buscar fama en el modelaje.
Carola iba también en el vehículo y junto a ellos viajaba un homosexual, conocido en Estelí como “La Querida”.
La adolescente narró que unos hombres en estado de ebriedad las ayudaron a pasar las fronteras de Nicaragua y Honduras para entrar a El Salvador.
“Llegamos al residencial San Juan de Opico, de la ciudad de Versailles, una casa grande, lujosa, donde estaban otras siete muchachas morenas”, indicó la víctima.
En El Salvador una mujer identificada como Ivonne (Jency Ivonne Ramírez, también procesada) se encargaba de realizar los contactos a través de internet, en aparente ofrecimiento a clientes residenciales quienes pedían compañía.
LAS OFRECÍAN EN CATÁLOGOS
El ofrecimiento lo hacían aparentemente con catálogos, pues a las víctimas les tomaron fotografías con ropa que Ivonne compraba previamente, la que luego se quitaban para aparecer completamente desnudas.
Ivonne se encargaba de tomar las fotos a las menores, mientras Jorge Torres Orellana y el homosexual conocido como “La Querida”, observaban. Torres llegó a provocar que las menores se liaran a golpes entre ellas.
Las menores nicaragüenses decidieron regresar a su país, y los presuntos proxenetas les lanzaron 33 dólares, mientras Jorge las amenazó con matarlas si contaban lo que pasaba en esa residencia.
Las niñas deambularon por la calle, hasta que un conductor de taxi las llevó a su casa y fue quien llamó a la Embajada nicaragüense en El Salvador, después de poner al tanto a las autoridades salvadoreñas quienes allanaron la vivienda.
En la página de la Policía Internacional (Interpol), Torres aparece buscado con nota roja a solicitud de El Salvador. Y según agencias internacionales éste podría haber viajado a Panamá.
OTRO CASO EN COSTA RICA
La situación que vivieron las menores en El Salvador y que ha salido a luz pública a través de los medios de comunicación internacionales, mantiene alarmada a la también esteliana Lucila Leiva Flores, quien denunció ayer ante la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH) la desaparición de su hija Yalieth Carolina Leiva Flores, de 19 años.
La mujer manifestó que desde hace 15 días la joven salió hacia San José, Costa Rica, para visitar a un hermano suyo, pero no llegó.
Días después, Yalieth Carolina llamó a donde una hermana de su madre en Sébaco, a quien le habría afirmado que en el trayecto a San José, en el bus, un hombre que viajaba a la par de ella le preguntó a dónde viajaba, le comentó que conocía a su tío y que la acompañaría hasta donde éste. Pero nunca la condujo hasta allá.
Leiva Flores dijo que el relato quedó cortado, pues a su hermana le dio la impresión de que el teléfono le fue arrebatado a la muchacha y la comunicación fue suspendida. “Me siento angustiada”, dijo Leiva.
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