PUERTO PRÍNCIPE/ AP
Ocho misioneros estadounidenses fueron liberados ayer miércoles de una prisión en Haití, casi tres semanas después de ser acusados de secuestro infantil, por tratar de sacar a un grupo de niños del país, devastado por un terremoto.
[/doap_box]
Los ocho, visiblemente desgastados y sudorosos, salieron caminando de lo que fue su prisión en Haití, justo antes del ocaso del miércoles. Escoltados por diplomáticos estadounidenses, los ocho fueron llevados a un hospital de campo norteamericano dentro del aeropuerto. Se desconocía si podrían viajar a Estados Unidos el miércoles o el jueves.
Una vez que estuvieron seguros dentro del vehículo que los transportó, todos sonrieron y saludaron, levantando los pulgares.
Kimberly Flowers, de la embajada estadounidense, no confirmó si los liberados se marcharán de Haití en un avión fletado por el Gobierno norteamericano. Señaló que no podía dar la información por respeto a la privacidad.
Flowers dijo que, como ciudadanos estadounidenses, los ocho tenían derecho a que se les asignara un vuelo para salir del país.
Se negó a la prensa el ingreso a la pista del aeropuerto de Puerto Príncipe, a donde fueron llevados los misioneros liberados.
Los misioneros bautistas, la mayoría provenientes de dos iglesias de Idaho, están acusados de intentar llevar a 33 niños a República Dominicana el 29 de enero sin la documentación necesaria. El incidente surgió justo cuando las autoridades humanitarias intentaban detener las adopciones precipitadas e irregulares tras el terremoto.
Los detenidos dijeron que se encontraban en una misión humanitaria para rescatar a los niños que sufrían penurias tras el terremoto y que pensaban llevarlos a un orfanato creado con celeridad en República Dominicana.
La líder del grupo, Laura Silsby, dijo originalmente que sólo tenían consigo a niños huérfanos, pero se descubrió que varios de los niños habían sido entregados por sus padres.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A