Por Gloria Picón Duarte
Son jóvenes, alegres, creativas, les encanta bailar, surfear y pasársela bien, pero además cuentan con un gran sentido de compromiso social. Dyani Makous, Emily Calder y Yaosca Jíménez, en un año han logrado acabar con la monotonía que invadía a la mayoría de niños del barrio La Planta en San Juan del Sur, enseñándoles una segunda lengua, artes creativas y deportes.
Dyani tiene 26 años, es la fundadora del proyecto Barrio La Planta, durante la entrevista no deja de juguetear con su cabello y sus grandes ojos verdes se iluminan cuando cuenta su historia en un español un poco machacado. Hace un año vino de Filadelfia para escribir reseñas de viajes, tuvo que viajar por varias partes de Nicaragua, pero luego se le hizo difícil costear su estadía en San Juan del Sur y buscó un lugar económico para vivir, sin imaginar que esa comunidad la iba a atrapar con su encanto y hospitalidad. “Me trataban como familia, aunque eran muy pobres me daban todo, me cuidaron cuando estuve enferma y yo no tenía nada que ofrecerles, pregunté cómo podía retribuirles y me dijeron que les enseñara inglés, nunca había enseñado, pero luego dije, porque no, puse un letrero y llegaron como 15 niños, así empecé las clases en la biblioteca móvil, quienes después apadrinaron el proyecto”.
Dyani cuenta que al inicio le dio un poco de temor porque jamás había dado clases, pero luego se dio cuenta que le salía natural. “Me gustó mucho y los niños estaban con muchas ganas de aprender, con muchas energías. Entonces los reunía frente a la casa y los llevaba a la biblioteca, cuando terminaban las clases ellos querían seguir haciendo cosas, tienen muchas energías, entonces nació la idea de formar un proyecto, más integral”.
Trío dinámico
Al ver que el grupo crecía y las necesidades eran mayores Dyani empezó a reunir voluntarios y ahí es donde entran Emily y Yaosca.
Yaoska es administradora de empresas, tiene 28 años, cuando le hablaron del proyecto recién había terminado un curso de arte creativo en New York, así que aunque de inicio vio un poco loca la idea, le gustó y decidió unirse.
Emily tiene 25 años, salió de Estados Unidos porque quería conocer el mundo y así anduvo por varios países hasta que llegó a San Juan del Sur, ella habla español fluido, pues es profesora calificada y daba clases de español en su país. “Lo había dejado porque quería viajar, pasarla bien, entonces cuando me dijeron del proyecto, la pensé, es mucha responsabilidad, pero hicimos un día de juegos con los niños y ya no pude irme más, me enamoré de ellos”.