El primer secretario de la Asamblea Nacional, Wilfredo Navarro, reveló que varias personas que ingresaron al parlamento el pasado miércoles, para demandar que no se aprobara un proyecto de amnistía, portaban ilegalmente armas blancas y de fuego, lo que pudo haber provocado una situación peligrosa en el hemiciclo.
Navarro, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), dijo que en la próxima reunión de Junta Directiva condicionará la realización de futuras sesiones a que no se permita nuevamente el ingreso de “turbas” al área del hemiciclo, ya que podría provocarse una situación más grave.
- Fuentes legislativas aseguraron que la portación ilegal de armas no fue exclusiva de los miembros de organizaciones afines al partido de Gobierno, sino que también de diputados de las bancadas de oposición y de la oficialista.
Las fallidas sesiones de martes y miércoles fueron muy agitadas.
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Afirmó que hizo un llamado al presidente del parlamento, el sandinista René Núñez, para que sus “compañeros” respetaran la institucionalidad de la Asamblea Nacional y se cumpliera la ley, a fin de evitar un “derramamiento de sangre”.
“Yo le digo a Daniel Ortega: una gota de sangre de un diputado de la Asamblea Nacional que se derrame, va a ser el detonante para que aquí se den otras situaciones más graves y de mayor violencia. Que Ortega reflexione, que lo hagan los diputados sandinistas y que no estén promoviendo violencia”, enfatizó.
Desde el pasado martes, simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, afiliados a organizaciones afines al Gobierno, se apostaron en las cercanías de la Asamblea Nacional para impedir que se sometiese a votación el dictamen de amnistía que pretendía favorecer al ex presidente Arnoldo Alemán y al diputado Eduardo Montealegre.
Navarro aclaró que él, como primer secretario del parlamento, es la única autoridad facultada por ley para aprobar el ingreso de una cantidad importante de personas “ajenas” a la Asamblea Nacional, pero criticó a su colega sandinista Alba Palacios, segunda secretaria, por atribuirse funciones que no le competen, al permitir la entrada de unos 300 simpatizantes del partido de Gobierno.
Manifestó que durante los dos días de los incidentes prohibió la entrada de “las turbas”, pero acusó a Palacios de pasar sobre su autoridad.
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