1. NO FALLA
La solución más ordinaria resulta ser la más adecuada y consiste en sumergir los elementos elaborados con este material en un contenedor de agua tibia y jabonosa (utiliza un jabón alcalino, no detergentes), sin dejar de frotarlos con una esponja suave, hasta que consideres que ha vuelto el color original. Luego los extraes del agua, los secas con una toallita y listo, retornó el brillo natural.
2. PASTA DENTAL
Los dentífricos son un limpiador excelente, pero considera que no debes abusar de ellos porque son ligeramente abrasivos y desgastan el metal. Coloca un poco sobre un cepillo de dientes y dispérsalo sobre el objeto de plata, deja reposar unos minutos y enjuaga. Notarás enseguida la diferencia.
3. FÓRMULA MÁGICA
Una forma sencilla de limpiar la plata es frotando la superficie con un paño impregnado de bicarbonato de sodio o alcohol. Como vez, no se requiere de grandes hazañas para eliminar el picado o manchas negras.
4. LO OXIDADO ESTÁ ¡OUT!
Elimina la oxidación introduciendo tus objetos de plata en un baño de vinagre. Calienta durante veinte minutos el líquido con las piezas sumergidas, después sécalos con un trapo y recuperarás nuevamente su esplendor.
5. OPCIÓN ECOLÓGICA
Increíble, pero la manera más ecológica para mantener reluciente tus piezas en plata es restregándolas con la parte interior de la piel de una papa cruda, de modo que el óxido quede completamente absorbido y liberado por la cáscara.
EXTRA:
Para conservar lustrosa la plata y que no se raye debes guardarla de forma individual en fundas de felpa o paño negro, evita su exposición a la luz solar. No la guardes directo en madera, ya que a menudo contiene ácidos que afectan la superficie. Intenta limpiarlos con relativa frecuencia previniendo así su aspecto negruzco.
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