El ex presidente del Colegio de Contadores Públicos de Nicaragua, Luis Corea, conoce lo que es el poder y el abuso de los fondos públicos de algunos funcionarios. Era uno de los que estuvieron en el barco, hasta que destituyeron al contralor Guillermo Potoy, cuando el nombre de Antonio Ibarra Rojas sacudió al país por estar involucrado en enormes desfalcos.
“Encontramos un sinnúmero de irregularidades y actuando en forma correcta dimos a conocer un dictamen, un informe, determinando las responsabilidades de carácter administrativo y presunción penal. Se le hizo mucho daño a recurso del Estado y determinamos responsabilidades, pero desdichadamente cuando se hace un trabajo correcto, la recompensa fue que destituyeron a Guillermo Potoy en menos de 24 horas”, recuerda Corea, sobre el caso que investigó como director de auditorías en los años noventa.
Su nombre nuevamente ha vuelto a sonar. Ahora para el cargo de Contralor General, en una institución vista por la ciudadanía como un monumento a la injusticia. Nominado por una alianza entre el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Movimiento Vamos con Eduardo (MVE), para él si los nombramientos recaen en las mismas personas, la situación seguirá siendo la misma.
Corea considera que “el problema de la CGR y mayoría de organismos es que la población tiene la percepción que el organismo está partidarizado”.
El candidato propuesto por la oposición y respaldado por la sociedad civil cree que en Nicaragua la corrupción es un mal endémico, en todos los sectores.
Sin embargo, Corea compara que “así como la medicina trata de encontrar cura a enfermedades que son incurables y no descansan, así nosotros no debemos descansar tratando de erradicar ese mal de la corrupción”, pues está convencido que ésta hace mucho daño porque lo robado “son recursos que podrían emplearse en salud, educación, vivienda, sinnúmero de situaciones que padece el pueblo y va a parar a los bolsillos de unos cuantos vivos”.
Corea está convencido de que si la lista de la oposición no prospera, “la percepción de la ciudadanía (sobre la corrupción) no cambiará, porque si hay una mala percepción, si mantenés a la misma persona en una institución que tienen esa percepción seguirá la situación partidaria”, advierte.
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