Toronto/ EFE.- Los países integrantes del G-7 dijeron ayer al final de su reunión, en la localidad canadiense de Iqaluit, que la deuda que Haití tiene con instituciones como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) “debería ser cancelada” para facilitar la reconstrucción del país.
El ministro de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, señaló al cierre de la reunión de responsables económicos del grupo que están “comprometidos al perdón de la deuda, de hecho, toda la deuda bilateral con Haití ha sido perdonada por los países del G-7”.
“La deuda con instituciones multilaterales debería ser perdonada y vamos a trabajar con estas instituciones y otros socios para que esto suceda lo antes posible”, añadió Flaherty.
Durante la rueda de prensa con la que concluyó la reunión de dos días en Iqaluit, y rodeado por sus homólogos de Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón, Flaherty dijo que los siete países más desarrollados del mundo también discutieron la reconstrucción de Haití tras el terremoto del 12 de enero.
“Discutimos la ayuda que Haití va a necesitar para la reconstrucción a largo plazo a medida que emerge de la actual situación de emergencia a consecuencia del terremoto”, explicó.
PUNTOS DE LA REUNIÓN
La reforma del sistema financiero mundial fue uno de los aspectos más conflictivos de la reunión, a la que también asistieron los gobernadores de los bancos centrales de los siete países, así como los responsables del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, y el Banco Mundial, Robert Zoellick.
“Creo que todos estamos profundamente comprometidos en avanzar y alcanzar un acuerdo sobre un conjunto de reformas financieras fuertes y globales, en el periodo al que todos nos comprometimos en septiembre”, afirmó el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, durante la rueda de prensa final.
El responsable económico estadounidense reiteró que a finales de año habrá un acuerdo sobre nuevos “requisitos de capital para grandes instituciones mundiales” y que EE.UU. “está muy comprometido” en asegurar que “trabajamos para poner en marcha (un conjunto) fuerte, multilateral, justo, a todas estas instituciones y mercados globales”.
Geithner reconoció que el sistema final será diferente en cada país.
“Todos tenemos diferentes sistemas y estos estándares comunes que pongamos en marcha van a tener que ser complementados por planteamientos ligeramente diferentes al nivel nacional. Pero de nuevo, lo que se vio hoy no es una divergencia en planteamientos sino un fuerte compromiso en asegurar que hacemos fuertes reformas”.
Sin embargo, la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, se mostró más vaga sobre la forma final que tendrá un futuro acuerdo sobre la reforma financiera mundial.
“Hubo un fuerte consenso en mantener el impulso, para trabajar de forma conjunta y con toda la cooperación posible, tener presente el imperativo de imparcialidad y apreciar que aunque todos queremos tener una base tan consistente como sea posible, habrá algunas particularidades relacionadas con cada país”, afirmó.
Lagarde también insinuó que la prioridad del G-7 no es la reforma financiera, sino la recuperación económica.
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