El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) recibió ayer en Managua a un grupo de familiares de indígenas miskitos de Walpasiksa, que reiteró la presunta tortura y abusos cometidos por miembros de una patrulla conjunta del Ejército y la Policía, tras la caída de una avioneta cargada de droga en diciembre pasado.
El organismo vigilante de los derechos humanos envió una carta al viceministro de Gobernación, Carlos Nájar, a fin de que les autoricen visitar a los miskitos detenidos tras el operativo, y que se encuentran en la cárcel Modelo, de Tipitapa, Managua, donde están recluidos.
Varios de los familiares de los 19 indígenas detenidos, en Walpasiksa, efectuaron su relato de los acontecimientos. Coinciden en afirmar que durante la operación de fuerzas combinadas del Ejército y la Policía hubo una serie de anomalías y que los apresados, en su mayoría jóvenes, permanecen detenidos presuntamente de forma injusta.
En el relato de los hechos que hicieron ante el Cenidh, los familiares mencionan que “el 5 de diciembre cayó una avioneta en la comunidad de Walpasiksa. Inmediatamente después de la caída del avión aparecieron tres pangas, se cargaron bultos y desaparecieron de la comunidad. Según sospechas de las autoridades de la Policía, la citada avioneta transportaba 800 kilos de droga”, señalan los denunciantes.
Refieren que tres días después un grupo de soldados y policías se presentaron a inspeccionar la avioneta caída.
“Como el 8 de diciembre es un día festivo en el país (por celebrarse a la Inmaculada Concepción de María) y es época navideña, unos niños dispararon ‘triquitracas’, hechos que asustó a la fuerza conjunta quienes abrieron fuego en varias direcciones. Los supuestos encapuchados o narcotraficantes estaban ocultos en el monte cuando llegaron los del comando conjunto y éstos también abrieron fuego contra ellos, dejando a los comunitarios en medio del fuego cruzado de los dos grupos armados y confrontados bélicamente”, sostienen los denunciantes.
Norwin Solano, abogado del Cenidh, mostró preocupación por el hecho que después de casi dos meses, hay comunitarios que presentaron aún huellas de moretones causados por los golpes, que presuntamente les propinaron las fuerzas del orden público.
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