PUERTO PRÍNCIPE/AP
A más de veinte días del terremoto, que devastó la capital haitiana, la ayuda enviada en aviones y barcos aún no llega a las víctimas del sismo con suficiente rapidez para frenar el aumento de incidentes causados por los congestionamientos de transporte e incidentes aislados de violencia.
Muchos trabajadores humanitarios extranjeros y haitianos dicen que las donaciones que llegan son abundantes, pero expresan su disconformidad con el ritmo lento de la distribución de comida y medicamentos desde el puerto, el aeropuerto y un depósito en la barriada de Cité Soleil.
“No hay liderazgo vertical… Y desde que el Gobierno haitiano tomó el control de nuestras provisiones, tenemos que esperar para recibirlas a pesar de que están apiladas en un depósito”, dijo el doctor Rob Maddox, de Start, Luisiana, que atiende a decenas de pacientes en el hospital general de la capital. “Esta situación es simplemente una locura”, dijo.
Los controladores aéreos estadounidenses han organizado los aterrizajes de 2,550 vuelos hasta el 1 de marzo, pero unos 25 aviones por día no usan su lugar asignado en el orden. Los problemas de comunicación entre los haitianos y los extranjeros son muy comunes.
“La ayuda se está congestionando en el aeropuerto de Puerto Príncipe. No llega al terreno”, dijo Mike O’Keefe, director del servicio aéreo Banyan en Fort Lauderdale, Florida.
Las agencias humanitarias dicen que las entregas de agua y comida se han duplicado en los últimos diez días, pero algunos trabajadores dicen que sacar otras provisiones de los depósitos de la ONU tarda mucho.
AYUDA NO DESEMBOLSADA
La ayuda internacional prometida a Haití tras el terremoto de enero es “asombrosa”, pero hasta ahora más del 85 por ciento no se ha desembolsado o entregado, indicó ayer un editorial del diario The Washington Post.
“Esto no es tan impresionante como pueda parecer”, añadió. “Después de todo la canalización de unos 2,000 millones de dólares en un país tan pobre y quebrantado como Haití requiere tiempo, y si se hiciese demasiado rápido podría causar nuevos problemas”.
Aun con esta consideración “hay una cautela necesaria acerca de la reconstrucción de Haití: a menos que haya un mecanismo eficaz para la colección, coordinación y distribución de la ayuda, las disputas sobre las prioridades y enfoques de los gastos serán un desperdicio de tiempo”.
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