
Por Gloria Picón Duarte
¿QUIEN ME CUIDA A MI HIJA?
En los cuatro meses de vida que tiene Milly aún no le ha dado ningún susto a sus padres en cuanto a salud se refiere. Sin embargo Jennyfer cuenta que algo que la atormentó mucho fue cuando la muchacha que se la cuidaba —que era de mucha confianza— le dijo que ya no podría seguirlo haciendo porque iba a empezar sus estudios, así que aunque les avisó con tiempo para buscar otra persona la angustia fue grande porque no sabían a quien le podían confiar su mayor tesoro.
“Dejar a alguien desconocido cuidando a un hijo, da miedo e incertidumbre. Así que entrevistamos a varias candidatas para cuidar a nuestra bebé, y al fin encontramos a la afortunada, pero resulta que el día que le tocaba llegar no llegó, al llamarle a su celular me dijo que tenía otro trabajo mucho mejor. Yo estaba que me moría pues tenía que ir a trabajar y no encontraba con quien dejar a mi hija, llamé a mi centro de trabajo explicando el problema y resulta que me dieron el día para estar con mi hija y buscar cómo resolver el problema. Ahora nos la está cuidando la prima de mi esposo”, cuanta Jennyfer.
¿QUÉ LE DOY, SI ES TAN PEQUEÑITA?
María Amalia apenas tenía 13 días cuando su mamá se llevó uno de sus mayores sustos. A la niña le dio gripe, con tos muy fuerte y cómo estaba tan pequeñita no podía darle antibióticos así que la llevó de inmediato a la pediatra, quien le recetó un medicamento para que pudiera expulsar la flema y la mandó a nebulizar para que mejorara.
“Todo eso, más las palmaditas en el pecho y los pulmones ayudaron a que se recuperara rápido, sin embargo pasaba la noche en vela, tenía que dormir con ella, porque me parecía que se iba a ahogar por la tos y como le costaba respirar tenía que estarle limpiando su naricita con la perita. La verdad fue una etapa muy dolorosa por lo pequeñita que estaba. Ahora ya tiene 3 meses y está súper saludable”.
DE SUSTO EN SUSTO
Maricela cuenta que con la pequeña Olga Marina ha tenido más de un susto, pero el primero se lo llevó al momento de su nacimiento, su bilirrubina estaba un poco alta. “A los cinco días, le hicieron un examen de sangre para ver como estaba y resulta que se le disparó, el pediatra me dijo que lo normal en rango era 6, pero ella tenía 10, el doctor me mandó a que no le diera pecho durante 72 horas, y que la asoleara por la mañana a las 7:30 y por la tarde tipo 3:45, por 20 minutos. Seguí paso a paso sus instrucciones y ella mejoró”.
El segundo susto se lo llevó cuando la bebé iba a cumplir 15 días, la niña se puso estática durante 5 días, el doctor le dijo que no se preocupara porque en algunos bebés era normal, así que le empezó a hacer masajes en la pancita en forma circular y en la parte baja del ombligo, las piernitas se las ejercitaba de tal forma que sus rodillas tocaran su pancita, y así a los dos días la bebé mejoró.
¿QUÉ LE SUCEDE A NUESTRO HIJO?
La mayor alegría de los padres es saber que su hijo nació sano, sin complicaciones. Cuando Francisco nació, en la revisión que hacen en neonato dijeron que estaba saludable, aunque Mayquelin y su esposo se preocuparon por el peso del niño (6.4 libras). Cuentan que los doctores no le dieron importancia porque lo consideran normal, luego con el cuido y esmero el niño recuperó peso.
“Todo iba en marcha, hasta que al mes de nacido, comenzamos a notar que Frank estaba devolviendo demasiada leche, en forma de vómito y cortada e inmediatamente le daba hipo, así pasaba la mayor parte del día. Lo llevamos al médico, donde nos confirmaron que el niño presentaba un cuadro de reflujo. Esta enfermedad la presentan muchos bebés a temprana edad y varía en cada uno, los síntomas van desde vómito, acidez estomacal, lesiones en el conducto del esófago, hipo, hasta intolerancia a la lactosa”, dice Mayquelin, quien explica que lamentablemente esta enfermedad sólo se supera hasta que el niño alcanza un desarrollo mayor en el sistema digestivo, entre los 6 a 12 meses y en algunos casos se puede extender a los 24 meses.
Iniciaron un tratamiento y le cambiaron la leche por una anti reflujos, ha mejorado bastante y ha comenzado sus aventuras cruzando de lado a lado en su cuna y siguiéndola en su andarivel.
“SUSTO AL VOLANTE”
Cuando Natalia tenía seis meses, venía con su mamá de visitar a su abuela. La niña iba en el asiento trasero con todas las medidas de seguirdad, pero dos días antes habían aflojado el asiento para bebés y olvidaron sujetarlo bien nuevamente, así que en una curva escuchó que el asiento se daba vuelta, el susto fue tremendo pero no podía detenerse por que estaba en una avenida muy transitada, las piernas le temblaban, le hablaba a la niña, pero no escuchaba ningún ruido.
“Casi muero, pensé, se desnuco o algo así, pero no podía detenerme inmediatamente para verla, me detuve en cuanto pude y al ir al asiento trasero a ver a mi hija estaba completamente dormida, pensé que se desmayó, pero le hablé y despertó tranquila, pudo haber sido fatal, ya que los asientos de autos para niños son bien pesados y se dio vuelta completamente, pero tenía el cinturón ajustado y se dio vuelta con todo y asiento”, recuerda.
Después de ver a la niña y hablarle, llamó a su marido quien es médico y él le pidió que se fuera despacio a la casa, le hizo algunas preguntas sobre como veía a la bebé y al llegar a la casa la revisaron y todo estaba bien con la niña, ¡sólo un susto, gracias a Dios!.
UN CAMBIO DE LECHE
A Antonella en diciembre le tocó pasar del paso dos al paso tres de la fórmula de leche que acostumbraba a tomar desde sus primeros meses. Pero cuando estaban empezando el tercer pote, la niña empezó a presentar diarrea y justo el 31 de diciembre fue más abundante y con sangre. La mamá muy angustiada por que con ninguno de sus hijos mayores le había pasado, llamó a la pediatra quien se encontraba de vacaciones en Corn Island y desde allá pudo controlar la situación.
La doctora le explicó que era una intolerancia a la leche y que no sólo pasa en los primeros meses de vida de los bebés, sino que puede pasar en cualquiera de las etapas. A la bebé tuvieron que cambiarle la leche y la mamá no pudo asistir a una boda esa noche.
NAVIDAD ANGUSTIANTE
El 24 de diciembre, mientras muchos estaban felices celebrando la Navidad, Margarita pasaba su primer susto con su hija. Cuenta que se fueron a pasar la Noche Buena a El Salvador y el clima estaba tan helado que ese cambio de temperatura le afectó a la bebé. “Tenía seis meses y como nunca se había enfermado me angustió mucho verla con una calentura de 38.5 Cº de forma tan repentina, por lo que procedí de inmediato a llamar a su pediatra, quien me recomendó le diera unas gotas para controlar la alergia y la calentura y gracias a Dios a las pocas horas se encontraba como que nada”.



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