Rigoberto Laínez Rivera
A mi esposa y referente inagotable
de mis saudades: Alma Gladys Corrales Martínez
Si la guerra es para todos
El acto – emblema
De la irracionalidad humana
La muerte disociada del cuándo
De su necesariedad como la tuya
Es para mí egoísmo desmedido y sin alardear
expuesto
El acto inconmensurablemente más absurdo
de la vida
El que entre sollozos contenidos vanos
Estas palabras convulsionadas por la adversidad
dice
Es el mismo a quien arriesgándote
Al escogerle por compañero honraste
A veintiséis días y sus noches
– equivalentes a no sé cuántos años luz-
Distante de tu presencia tan amada
Y tan radicalmente abolida
Brotan como de una arteria rota
La estupefacción y el giro recusatorio de mi
canto
Ojalá que como la rosa mora y duerme
En la semilla
Mores en el irrestricto devenir del tiempo
Para que desde sus entrañas resurrecta
Vuelvas a vocear antes que el alba
Cada nuevo día entre los tuyos
Porque la muerte no es seguro que al dios
De la vida nos acerca:
Es letargo y el cielo, ay!
Se conquista o se pierde viviendo.
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