CABLES COMBINADOS
El presidente Barack Obama colocó la creación de empleo al frente de las prioridades de su gobierno, en su primer discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, que dio la noche del jueves y con el que convocó a revivir la esperanza en el cambio en un país agobiado por la economía.
Ante los legisladores estadounidenses reunidos en la Cámara de Representantes, y seguido por millones de personas por televisión, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, Obama sentenció: “Lo peor de la tormenta ya pasó, pero la devastación queda”, dijo.
APLAUSOS Y PROTESTAS
El mandatario intentó mostrar su determinación por traer mayor bienestar económico, durante su discurso de más de una hora que fue interrumpido en muchas oportunidades por aplausos de los demócratas y algunas protestas de los republicanos.
“Los empleos deben ser nuestro principal objetivo en 2010, y por eso es que estoy pidiendo una ley para crear nuevos empleos esta noche”, declaró Obama.
Propuso “tomar 30,000 millones de dólares del dinero que ha sido devuelto por los bancos de Wall Street y usarlo en bancos comunitarios, para otorgar los créditos que necesitan las pequeñas empresas para subsistir”.
Asimismo, Obama prometió que en los próximos cinco años “se duplicarán las exportaciones”, lo que permitirá sostener “dos millones de empleos en Estados Unidos”.
En el ámbito internacional, Obama dijo que su país seguirá cooperando con Haití, devastado por un terromoto, mientras lanzó advertencias a Irán y Corea del Norte de “consecuencias” si insisten con sus programas atómicos.
CHINA REACCIONA
Por su parte el Gobierno chino mostró ayer su discrepancia con el discurso del presidente Obama, quien calificó a China como “amenaza económica”.
“En cuanto a que China sea una amenaza económica, no creo que tenga una base”, señaló en rueda Ma Zhaoxu, portavoz de turno de la Cancillería china, quien especificó las ventajas y no los inconvenientes en las relaciones entre ambas potencias.
Ma destacó que la cooperación bilateral entre Pekín y Washington es “fundamental para el interés de ambos” y que EE.UU. es el país de mayor influencia en el mundo, por lo que esperan que “su política diplomática lleve a la estabilidad, la paz y el desarrollo mundial”.
Mientras que las organizaciones hispanas en EE.UU. mostraron un cauto optimismo tras el discurso que se centró en la creación de empleo, pero pidieron mayor compromiso para una reforma migratoria.
“El discurso fue esperanzador, aunque ya en anteriores ocasiones nos hemos esperanzado. Los resultados necesitan ser reales y Estados Unidos pasará factura a aquéllos que cometan obstrucción o que eludan” su responsabilidad, advirtió Janet Murguía, presidenta de la organización La Raza.
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