EFE/ MÉXICO
La incertidumbre sobre su vida con una bala en la cabeza y una consternación general rodean al futbolista internacional paraguayo Salvador Cabañas, operado hoy con éxito de la herida con arma de fuego que le causaron desconocidos en un bar mexicano.
“No hay forma de hacer pronósticos o hablar de secuelas, ni tampoco imaginar si otras patologías pueden venir”, declaró el neurólogo mexicano Ernesto Martínez tras la intervención quirúrgica al futbolista, que se prolongó durante siete horas.
Los médicos le abrieron el cráneo a Cabañas, figura del equipo América y de la selección de su país, en forma de diadema para retirar los coágulos y trozos de hueso ocasionados por una bala de calibre pequeño que le dispararon sus agresores.
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