Álvaro Colom Presidente de Guatemala “Nunca pensé perder el poder”

Para mayo del año pasado, parecía que el Gobierno de Colom se caía de un momento a otro, después de las constantes manifestaciones públicas que señalaban con su dedo acusador a Colom.

Por Fabián Medina
Fotos de La Prensa/Cortesía/Presidencia de Guatemala
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A dos años de mandato, el presidente Colom habla
de su gestión, Chávez, la relación con Honduras y el espinoso “Caso Rosenberg” que casi le costó su gobierno

El presidente se siente fortalecido. Hace poco menos de un año su gobierno fue sacudido por una hecatombe cuando un vídeo fue distribuido profusamente con una afirmación que paraba los pelos: “Si usted está viendo este vídeo es que fui asesinado por el presidente Colom y su esposa”. Todavía estaba caliente el cuerpo del abogado Rodrigo Rosenberg cuando 150 discos compactos con este vídeo llegaron a manos de personalidades y prácticamente todos los medios de comunicación de Guatemala. Quienes no tenían una copia de primera mano oyeron la fatídica frase por la televisión y la radio, o compraban el vídeo en los mercados piratas.

Para mayo del año pasado, parecía que el Gobierno de Colom se caía de un momento a otro, después de las constantes manifestaciones públicas que señalaban con su dedo acusador a Colom.

Sin embargo, hace unos días, el martes 12 de enero, Colom logró una de las principales victorias de su gobierno cuando el fiscal Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), dio a conocer los resultados de la investigación que revelaron una trama sorprendentemente novelesca: Rosenberg era el culpable de su propio asesinato. Colom fue exonerado.

Álvaro Colom, de 58 años, es el presidente de Guatemala y proviene del partido político Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). En septiembre de 2007 ganó en segunda vuelta al candidato del Partido Patriota, Otto Pérez Molina. Se ha declarado admirador de Luiz Inácio “Lula” Da Silva, presidente de Brasil; José Luis Rodríguez Zapatero, España, y Michelle Bachelet, de Chile.

El vídeo Rosenberg ha sido la peor piedra en el zapato durante estos dos últimos años.

“Algunos no se equivocaron y creyeron en su presidente, algunos no creyeron y se equivocaron al haber acusado sin ninguna prueba, sin ningún fundamento y ahora estoy con una actitud de unidad nacional y de ver para adelante”, dice ahora un Colom aliviado.

En esta entrevista el Presidente de Guatemala habla de lo que pasó por esos momentos, su posición ante los movimientos geopolíticos de América y hasta de las profecías mayas, civilización de cuya espiritualidad se ha declarado seguidor.

¿Cómo se siente con estos dos primeros años de gobierno?

Mayoritariamente estoy satisfecho, sin embargo tenemos retos muy fuertes por delante. Estamos muy bien en el tema energético, estamos dándole vuelta a la matriz energética. El año pasado logramos la interconexión con México, muchos más megavatios y más limpios, educación, el 7 por ciento de incremento en diversificado, 25 por ciento en básico, nueve por ciento en primaria. Recibí 75 mil maestros contratados y en dos años contratamos 40 mil maestros nuevos y 57 mil que formalizaron su contratación con el Estado. Salud, se han aumentado los servicios enormemente. Las grades deudas son seguridad y justicia.


Hace dos años cuando lo entrevisté, presidente, usted dijo que se iba a llevar bien con Venezuela, con el Alba, pero que su orientación iba a ser más hacia el norte, con Estados Unidos. ¿Eso ha cambiado?

Nosotros no estamos en el Alba. Estamos con excelentes relaciones con toda Sudamérica, con el Grupo de Río, hemos estrechado relaciones prácticamente con todos los países, con algunos más, con algunos menos. Tenemos una relación muy fuerte con Brasil, Chile, Colombia. Con Venezuela hemos tenido una relación fuerte en términos de cooperación, de ellos para nosotros, en salud, en las emergencias que hemos tenido. En Petrocaribe sí estamos, todavía no se ha formalizado el contrato, pero sí estamos en Petrocaribe. Con Estados Unidos tenemos una excelente relación, tanto comercial como en la lucha contra la droga. Hay una hermandad con Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Panamá y Colombia que está funcionando bastante bien.

¿Con qué modelo se identifica más actualmente: con el de Lula o el de Chávez?

La verdad es que cada país ha escogido su modelo y yo lo respeto, pero obviamente con el de Lula. Lula me dio una gran mano al inicio de mi gobierno con programas sociales. Con Chile, México y Colombia tenemos una estrecha colaboración en temas de seguridad y justicia. Ha habido diversidad en la relación. Mi política es para todos por igual en términos de gobierno a gobierno. Hay gobiernos que quieren apoyar más y otros que quieren apoyar menos por sus propias estructuras internas.

¿Cuál es su opinión del presidente Chávez?

Tengo una magnífica relación, los territorios se marcaron muy bien desde el inicio y la tengo también como la puedo tener con el presidente (Maurico) Funes (El Salvador), con el presidente (Álvaro) Uribe (Colombia). Yo soy una persona bastante, bastante moderada, y muy reflexiva. Y estoy muy consciente que el modelo de Guatemala tiene que ser el de Guatemala, y el modelo de Nicaragua, de Nicaragua, y el de Colombia, colombiano. Creo que hay una distinción ahora en Latinoamérica con respecto al pasado. Ahora no hay una teoría pareja para todos, ahora cada quien está buscando el modelo adecuado a sus características.

Hace poco su gobierno estuvo sacudido por un escándalo tras el asesinato del abogado Rosenberg. ¿Qué tanto golpeó a su gestión este caso?

¡Uff! Fue un tsunami, primero político y jurídico. Se exacerbaron los ánimos la primera semana… Sin embargo, las encuestas internas que hacíamos nos decían que a finales de junio y principios de julio prácticamente el golpe político estaba superado. Creo que en mayo fue lo más alto, cuando el ocho por ciento de la población creía lo que decía el vídeo. En junio empezó a bajar y llego en diciembre casi al uno por ciento. Y después, gracias al Ministerio Público y a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) se rindió el informe el martes pasado, 12 de enero, y eso fue un detonador del espíritu de unidad nacional. Algunos no se equivocaron y creyeron en su presidente, algunos no creyeron y se equivocaron al haber acusado sin ninguna prueba, sin ningún fundamento y ahora estoy con una actitud de unidad nacional y de ver para adelante.

¿Usted temió perder el poder en esos días agitados?

Nunca, nunca. Yo tenía mi conciencia limpia. Conozco a mi esposa y mi secretario privado. Fue muy duro para nuestras familias, para nuestro país, para el sistema político, pero afortunadamente lo hemos sobrepasado y ahora veo una Guatemala fortalecida.

¿No temió usted que los militares encontraran una excusa para hacer algo parecido a lo que sucedió casi esos mismos días en Honduras?

Honestamente no. Si no hubiese hecho los cambios en la cúpula militar en el 2008, no sé cómo hubiera sido. En ningún momento tuve duda o preocupación. Soy un comandante en jefe del Ejército bastante especial. Yo dirijo todas las juntas de comandantes y dirijo todos los programas castrenses. Tengo una relación muy respetuosa y yo diría que ha evolucionado la relación del presidente como comandante en jefe.

¿Se lleva bien con los militares ahora?

Ellos están cumpliendo con la labor que tienen que cumplir, según los acuerdos de paz. Ha habido una transformación del Ejército en estos 17 años de paz. Se han integrado muy bien al Gobierno, estamos recuperando territorio que antes era de los narcos, estamos avanzando.


¿Y con el nuevo Gobierno de Honduras cómo se está llevando, presidente?

Conozco al presidente Lobo desde hace algunos años. Tiene de frente un gran reto desde su primer día de mandato. Lo voy a recibir mañana (jueves) en Casa Presidencial y vamos a platicar. Tuvimos una plática en noviembre. Yo estoy colaborando especialmente con el presidente Funes y el presidente (Leonel) Fernández, de Dominicana. Ellos buscan una luz que pueda facilitar la reinserción internacional de Honduras.

¿Reconocerá el Gobierno de Lobo?

En eso estamos. Yo diría que podría haber sorpresas en unos dos tres días. Nos preocupa el pueblo hondureño, nos preocupa el aislamiento, la integración centroamericana y estamos trabajando en eso. Pero todavía no hay una decisión final.

Los sectores de oposición en Nicaragua criticaban que muchos países como el suyo, por ejemplo, se pronunciaron y tomaron acciones cuando sucedió la crisis hondureña, pero no se pronunciaron cuando aquí hubo un fraude que trastocó lo cimientos democráticos del país.

No sabía que había esa crítica. ¿Cuándo fue eso?

En noviembre de 2008, en las elecciones municipales…

Correcto, correcto. Con la Alcaldía de Managua y… En eso hubo cumbres y hubo resolución de las cumbres que, de lo que yo recuerdo porque ahorita me agarró en curva como decimos por aquí, pero sí recuerdo muy bien que lo veíamos como asunto interno de Nicaragua y que el presidente lo estaba manejando y entiendo que lo logró estabilizar.

¿Usted estaría dispuesto a recibir alguna comisión de la oposición para conocer este caso?

Nosotros somos bien amplios. En el caso de El Salvador hemos recibido delegaciones de Arena, por supuesto del Frente, con quien tenemos relación partidaria, en el caso de Honduras estamos haciendo estas gestiones de facilitación, porque a nosotros lo que nos interesa es una Centroamérica unida, en armonía.

Cambiando de tema, yo sé que usted es muy creyente de la cosmovisión maya, y como se habla del fin del mundo en el 2012 y viendo este terremoto como el de Haití, ¿qué piensa usted?

(Ríe) Lo que los abuelos, el consejo de ancianos dice de la profecía del 21 de diciembre del 2012 es que se va a iniciar el proceso de cambio de civilización. No es cataclismo, no es el fin del mundo. Termina el trece baktun que es un periodo de 5200 años y comienza el catorce. El trece baktun se le denominó el baktun de los infiernos y el catorce es el baktun de los cielos. Así que, lejos de ser cataclismo, es un avance, una evolución de la civilización humana.

¿Entonces anda muy perdida la película 2012?

Ah sí, a mí no me gustó.

¿Usted la vio?

Vi algunos avances, no la vi completa. No me gustó, al igual que la de mi amigo, porque lo conozco, Mel Gibson, “Apocalipsis”, no me gustó. Hay unas cosas tan fuera de la realidad, pero en fin, son películas. (Ríe).

Caso Rosenberg

CRONOLOGÍA Son asesinados Khalil Musa y su hija Marjorie Musa. Él era cliente de Rodrigo Rosenberg. Ella, su amante. Rosenberg arenga a los trabajadores de su despacho y los alerta sobre la inseguridad en el país. Compra dos tumbas. Una de ellas para Marjorie Musa. Hace su testamento. Rosenberg le dice a su íntimo amigo y primo de su mujer, Francisco Valdés: “Hay alguien que me está extorsionando y me quiere matar, pero lo quiero matar yo. Busca a alguien que pueda hacerlo”. Su amigo le pone en contacto con un sicario. Anuncia que deja su bufete y traspasa la titularidad del despacho a uno de sus socios. Por orden de Rosenberg su chofer compra dos teléfonos celulares que “deben ser tarjeteros y con una factura a nombre del consumidor final”. La secretaria anota la compra en la contabilidad y él entrega uno de los móviles a los sicarios. Rosenberg también se llama a sí mismo en distintas ocasiones para simular amenazas. Rodrigo Rosenberg le dice a su amigo Luis Mendizábal que anote el número de uno de los teléfonos desde los que recibe amenazas. Rosenberg graba un vídeo acusando de su muerte al presidente Álvaro Colom y a su esposa. 7.10 horas: Rosenberg llama al sicario para darle instrucciones sobre dónde podrá encontrar a la víctima. Le dice que éste “va en bicicleta y lleva ropa deportiva”. A las 8.05, Rosenberg es asesinado de cinco tiros. Su amigo Luis Mendizábal distribuye 150 CD entre amigos y periodistas con el vídeo póstumo grabado por Rosenberg. Detenidos de forma simultánea todos los autores materiales de la ejecución. El fiscal Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), da a conocer los resultados de la investigación: Rodrigo Rosenberg orquestó su propia muerte. “Nadie más, ningún político, ningún ministro, ningún jefe de Policía, ningún comisario” participó en el crimen. Una verdad que la CICIG tildó de “impopular”. b

El Azote

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