Dispuesta a conquistar espacios reales de participación la recién formada Unión de Estudiantes de Secundaria (UES) planea aglutinar durante este año a unos diez mil estudiantes de secundaria de ocho departamentos del país y establecer alianzas con otras organizaciones juveniles para emprender juntos proyectos educativos y de incidencia política y social.
Aarón Farrach, líder nacional y fundador de la UES, dice estar consciente de que uno de los mayores retos que tendrán que enfrentar será romper con el férreo control que ejerce el Frente Sandinista a lo interno de los institutos públicos, ya que delegados del Ministerio de Educación, directores de los centros y dirigentes de la FES ya no actúan como es, sino como “delegados políticos del partido sandinista”.
Farrach, quien hasta hace poco ocupaba la segunda vicepresidencia nacional de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES), abandonó dicha organización por considerar que perdió sus virtudes y se transformó en un instrumento político del partido de gobierno para dedicarse únicamente a las actividades político-partidarias y de concienciación de masas.
Es por eso que la meta primordial de la UES es retomar las políticas socio-educativas, de arte y recreación que hizo a un lado la FES para convertirse en brazo político del partido de gobierno.
“Aparte de hacer la crítica y el contrapeso con otro movimiento estudiantil, nuestro reto es devolverle las virtudes al movimiento estudiantil, e intentar reencauzarlo en el trabajo de la política educativa y restituir materias importantes como Moral, Cívica y Ética, retomar el tema de la democracia y hacer a un lado las actividades políticas”, explica Farrach.
El líder estudiantil considera que gran parte de los estudiantes de secundaria, impulsados por su espíritu aventurero y de rebeldía, participan sin reprochar en todas las actividades que les ordena el Gobierno, ya sea en plazas o rotondas, pues lo toman como diversión.
Pero muchos, al igual que él, comenzaron a tomar conciencia de la gran cantidad de tiempo que pierden por participar en esas actividades y de las consecuencias que eso tiene en su aprendizaje. Sin embargo, según Farrach, lo que más molesta a los jóvenes es que no se les consulte sobre las decisiones y que únicamente se les vea como “instrumentos” a los que se les ordena lo que deben hacer.
La dirigencia de la UES, que ya tiene presencia en 50 colegios de Managua, pretende iniciar el proceso de organización en centros escolares de al menos ocho departamentos del país en los que están seguros lograrán aglutinar a gran parte del estudiantado que resiente el nuevo papel que asumió la FES.
Luego pretenden retomar programas y proyectos paralizados, a pesar de ser de gran beneficio, entre ellos el de alumnos monitores, ligas deportivas y cursos de artes. Otra de las decisiones de la UES es establecer una alianza con la Unión Nacional de Jóvenes (UNJ).
Mario Valenti explicó que la intención es desarrollar proyectos de incidencia en políticas educativas y sociales, fuera de los centros de estudio, en busca de retomar espacios de participación que la juventud ha perdido.
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