A diario la Alcaldía de Macuelizo, en Nueva Segovia, recibe al menos 15 peticiones de 26 comunidades pobres que atiende su jurisdicción. No llegan a pedir que se les resuelvan los problemas comunes que atienden las alcaldías, tampoco son quejas por el incumplimiento de un proyecto en sus comunidades. La gente está llegando a buscar alimento a las alcaldías.
En Totogalpa y San Juan de Cusmapa, municipios del departamento Madriz, la situación es igual, pero las alcaldías tienen una misma repuesta: no hay capacidad para responder a la falta de alimento que aqueja a por lo menos el 60 por ciento de sus habitantes.
Gloria Elena Mejía Gómez, de Totogalpa, es uno de ellos. Lo perdió todo. La sequía arrasó con las cuatro manzanas de frijol, maíz y millón que sembró para alimentar a su familia compuesta por 14 miembros, en su mayoría niños menores de ocho años.
“Nada cosechamos”, dice Mejía visiblemente angustiada al ver la necesidad de sus tres pequeños hijos que quedaron sin alimento.
Por ahora, Mejía asegura que está sobreviviendo con las 20 libras de cereales que cada mes recibe en el centro de salud de su comunidad, para alimentar a su hijo de apenas ocho meses.
“Con ese cerealito pues por el momento le estamos dando a los niños y nosotros nos rebuscamos a diario realitos para comprar la librita de frijol y maíz”, precisa.
Desde que lo perdieron todo, la familia de Mejía Gómez espera con ansiedad los 20 dólares que cada mes les está empezando a enviar un familiar que vive en El Salvador.
“Antes nosotros no nos desesperábamos para que llegue ese realito de mi hermano, pero ahora como no tenemos qué comer cada mes estamos pendientes de que nos vengan avisar al pueblo de que en Totogalpa ya llegaron los reales”, expresó la mujer, mientras sostenía entre sus brazos a su pequeño niño afectado por gripe.
“A veces no hallamos para los frijoles, y peor ahora que la libra de frijoles está muy cara”, prosigue con voz entrecortada.
La escasez de alimentos, que esta familia empezó a sentir desde finales de noviembre, los obligó a reducir sus raciones alimenticias para poder hacer los tres tiempos de comida.
Antes , cuando podían cosechar en condiciones favorables su siembra de maíz, cada uno de los miembros de la familia podía comerse en cada tiempo una tortilla. Ahora, según Mejía, tienen que dividir una tortilla entre tres personas.
VENDEN SUS ANIMALES
El patio de esta familia también está comenzando a quedar árido. Desde que el alimento escaseó en la mesa, han tenido que vender la mayor parte de sus gallinas y cerdos.
“Ahora todos los días vamos a revisar a las poquitas gallinas que nos han quedado para ver si han puesto huevito para darle de comer a los niños”, relató.
Cuando no logran conseguir para comprar la libra de maíz y las dos libras de frijoles, Mejía cuenta que prefieren acostarse a dormir temprano para evitar ver a los niños llorar por hambre.
Moisés Guzmán Ordóñez, de 27 años, productor de la comunidad de Arrallán, en Macuelizo, departamento de Nueva Segovia, comparte esa misma realidad que está viviendo el Norte.
Guzmán cuenta que en su comunidad por lo menos otras 40 familias están sintiendo hambre, a raíz de la pérdida de sus siembras de frijol y maicillo.
- Una de las preocupaciones que tienen las alcaldías del Norte, principalmente la de Macuelizo, es la amenaza que representan las comunidades afectadas por la sequía para las zonas forestales.
Por eso están apoyando a la Alcaldía de Macuelizo para diagnosticar e identificar las zonas forestales en riesgo.
Indicó que adicionalmente a la escasez de agua, también les preocupa que en algunas comunidades donde se han perforado pozos, han salido contaminadas las aguas.
Por eso están proponiendo y apoyando la construcción de centros de acopio de agua para unas cien familias del Norte.
La situación en este municipio a corto plazo es bastante difícil, porque los presupuestos son bajos y las instituciones del Estado también tienen problemas con sus presupuestos, advirtió.
Totogalpa, San Juan de Cusmapa y Macuelizo forman parte del corredor seco centroamericano, donde las lluvias se redujeron más de un 60 por ciento.
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“Algunos estamos sobreviviendo con lo poco que podemos comprar y que tenemos almacenado, pero que pronto se nos acabará”, señala.
Él llegó al centro urbano de Macuelizo para aplicar a un programa de trabajo por comida que la Alcaldía de ese municipio está intentando desarrollar, para paliar parte del hambre que se está empezando a sentir en la zona.
“Ningún organismo nos ha visitado o propuesto alguna ayuda para nosotros”, asegura, al ser consultado si en los últimos meses ha recibido la visita de autoridades del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) u organismos de cooperación.

COSECHA PERDIDA
La vicealcaldesa de Macuelizo, Martha Elena Durón Rodríguez, reconoció la amenaza de hambre severa que se a vecina en ese municipio, ante la pérdida de por lo menos el 95 por ciento de la cosecha en la zona.
Durón aseguró que el problema es que las reservas de alimento de las familias “se están agotando”.
Hace tres meses, añadió, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) entregó 50 libras de arroz, cinco litros de aceite y frijoles a las familias que fueron afectadas por la sequía, pero “seguramente esa comida ya se acabó”.
La alcaldesa señaló que el problema es que la comuna no tiene capacidad para resolver el hambre que se avecina en la zona.
Ante el aumento en la llegada de pedidos de alimento por parte de las comunidades, Durón aseguró que decidieron sustituir las máquinas por mano de obra para que trabajen en la construcción y reparación de caminos. Sin embargo, “eso no es suficiente”.
Recordó que apenas reciben una transferencia anual de siete millones de córdobas, frente a los más de 40 millones que requieren para solventar la necesidad en el municipio.
Es por eso que han empezado a buscar contactos y ayuda con organismos internacionales para que los apoyen para enfrentar la falta de alimento.
Entre los organismos figura Progressio-Nicaragua, que está apoyando a la Alcaldía en la realización de un estudio para determinar los efectos reales de la sequía en la zona.
Alex David Zapata, coordinador de Progressio-Nicaragua, señaló que preliminarmente un estudio que realizó en la zona el Magfor refleja que la cosecha de postrera se perdió casi en su totalidad.
“Como medida de mitigación en el ramo de la agricultura prácticamente no se está haciendo nada, porque lo que se ha pensando es que cuando se terminen las reservas vamos a recurrir al PMA”, expresó.
Zapata calculó que cerca de 4,000 familias estarían en riesgo de caer en hambre severa, si no se logra responder con efectividad a la sequía.
Actualmente este municipio tiene una población de 5,237 habitantes y está ubicado a 246 kilómetros de Managua.

SED TAMBIÉN AFECTA A COMUNIDADES
Pero no sólo la escasez de alimento empieza a hacer estragos en las familias del Norte, sino también la sed.
El representante de Progressio-Nicaragua señaló que el problema es que debido a la sequía, provocada por el fenómeno de El Niño, los ríos se han secado.
Incluso, la Alcaldía de Macuelizo ha perdido fondos, debido a que han perforado pozos, pero “las aguas se están yendo más al fondo”. En promedio, cada perforación cuesta a la comuna cerca de un millón de córdobas, precisó la alcaldesa de ese municipio.
Situación similar ocurre en San Juan de Cusmapa, donde se estima que por lo menos unas 1,500 familias han quedado sin acceso total al agua.
“Es muy difícil darle atención total a las comunidades, porque son muchos los afectados por la sequía”, aseguró el responsable de planificación de la Alcaldía de San Juan de Cusmapa, Luis Enrique Zapata.
Zapata estimó que cerca del 50 y 60 por ciento de la siembra de maíz y frijol fue consumido por la sequía.
En ese sentido, manifestó que hasta la fecha no tienen ningún plan para enfrentar la escasez de alimento que no sólo está afectando a las zonas rurales, sino también a la urbana, donde el precio de algunos granos está encareciéndose.
Por el momento, Zapata aseguró que la única alternativa que visualizan frente a la sequía es la ayuda que los organismos internacionales puedan dar a las comunidades.

DESAPARECEN BURROS
“El problema es que en las zonas alejadas los organismos no llegan porque hay dificultades con los caminos, hay mucho riesgo para los técnicos”, agregó.
Hasta la fecha, Zapata precisó que el Magfor solamente realizó un diagnóstico en la zona, pero todavía no tienen conocimiento si habrá un plan para asistir a casi el 50 por ciento de las familias que están afectadas con la sequía.
Tal es la lucha por la sobrevivencia de las familias en San Juan de Cusmapa, que muchas de éstas han empezado a vender sus animales de carga, entre ellos los burros que han desaparecido de la zona.
Pobladores de estas comunidades relataron a LA PRENSA que en los últimos meses, en la zona se ha intensificado la venta de burros que son negociados por compradores de Chinandega y Matagalpa, principalmente.
San Juan de Cusmapa, con una población de 7,662 habitantes, está ubicado a 33.8 kilómetros de Somoto, Madriz.
Aunque el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) pronosticó que la sequía se extendería en la zona hasta marzo próximo, el Gobierno todavía no presenta un plan nacional de mitigación frente a los efectos de este fenómeno climático. Cifras preliminares indican que la sequía redujo en un 20 por ciento la producción nacional en el ciclo correspondiente al 2009-2010.
(Con la colaboración de William Aragón)
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,8 A


