Los niños también resultaron con mutilaciones por el potente terremoto que estremeció Haití el martes pasado. LA PRENSA/AFP/ Naciones Unidas / Marco DORMINO

Terremoto deja miles de mutilados en medio de la pobreza en Haití

Jacques Lorblanches perdió la cuenta de las amputaciones que realizó en las últimas 48 horas en Puerto Príncipe pero no olvidará las condiciones en las que las practicó. "Nunca vi nada igual, heridas infectadas y llenas de larvas", afirma este experimentado médico francés.

Por Beatriz Lecumberri

PUERTO PRINCIPE/AFP

Jacques Lorblanches perdió la cuenta de las amputaciones que realizó en las últimas 48 horas en Puerto Príncipe pero no olvidará las condiciones en las que las practicó. «Nunca vi nada igual, heridas infectadas y llenas de larvas», afirma este experimentado médico francés.

El violento terremoto ocurrido el pasado martes en Haití dejó decenas de miles de personas heridas que tardaron en recibir asistencia o en ser rescatados de entre las ruinas y sufrieron amputaciones drásticas de piernas y brazos.

«Mi primera amputación la hice con tres pinzas, cinco tijeras y un bisturí. Sin agua y con una linterna frontal para alumbrar la herida», explica el cirujano, que forma parte de un dispositivo enviado por la organización humanitaria Médicos del Mundo.

Desde el sábado pasado, estos médicos franceses calculan haber operado a 30 personas en el hospital general de Puerto Príncipe, de las cuales 28 tuvieron que ser amputadas.

El discurso es idéntico en el hospital de campaña instalado por Israel a las afueras de Puerto Príncipe.

«De las 48 operaciones practicadas desde hace dos días, casi todas fueron amputaciones», afirma el doctor Amit Assa.

Y cada día siguen llegando nuevos heridos a todos los hospitales instalados en la ciudad. Piernas y brazos aplastados por paredes y vigas de cemento, heridas infectadas o gangrenas hacen inevitable la amputación de los miembros, explican los doctores.

Según los cirujanos, habrá varios miles de amputados tras este sismo, que tendrán una calidad de vida mediocre en este país que ya era el más pobre del continente antes de la tragedia ocurrida el martes pasado.

LA PRENSA/AFP

Lorblanches recuerda con especial emoción el caso de una joven que cayó en la calle durante el terremoto y una pared le aplastó las dos manos, que fueron amputadas por este equipo el domingo.

«Cortamos para salvar vidas. Nuestro trabajo es una pequeña gota de agua en esta tragedia», afirma.

Después de una operación sólo hay tiempo para un cigarrillo antes de comenzar con otra, en este caso la pierna izquierda completamente partida en dos de una haitiana.

«Dudar puede significar la muerte del paciente. En un país con menos pobreza y más condiciones es verdad que nos daríamos algo mas de tiempo», afirma el anestesista Igor Auriant.

A pocos metros, Marie-Françoise lanza aullidos de dolor tras la amputación de su brazo izquierdo. Sus padres fallecieron sepultados en la casa familiar y ella permaneció horas atrapada antes de que los vecinos la rescataran, provocándole una amputación natural de la extremidad.

«Me siento feliz porque estoy viva pero no quiero pensar en mi futuro. He perdido todo y no podré trabajar», afirma entre sollozos.

La escena se repite a lo largo de los pasillos de este hospital y en los jardines donde se han instalado decenas de heridos.

Lucile, una joven de 20 años que tuvo el brazo derecho gangrenado por una herida infectada y fue amputada hace dos días, no deja de llorar apoyada en el hombro de su madre.

«Ahora es su pierna la que está en peligro. Estamos intentando salvarla pero no podremos esperar más que algunas horas para tomar una decisión», afirma el doctor haitiano Jean Toussaint.

Los quirófanos quedaron destrozados tras el sismo y el equipo francés de médicos ha improvisado una sala de operaciones en la antigua sección de radiología.

A la espera de más material que no termina de llegar en un aeropuerto colapsado, la higiene es mínima y los instrumentos para amputar muy básicos pero todo se compensa con la buena voluntad y la pericia de los médicos.

«Estamos ya a casi una semana del sismo y encontramos heridas muy infectadas. Si tuviéramos la posibilidad de operar y de tratar los traumas de otra manera tal vez en algunos casos podríamos hacer otra cosa, pero hay muchas heridas irreparables», agrega Auriant.

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COMENTARIOS

  1. Olmedo
    Hace 17 años

    Aterrador, eso es sencillamente aterrador. Clamo por la pronta distribución de la ayuda humanitaria que llega desde todo el mundo, que dejen la burocracia a un lado y repartan alimentos y medicinas para toda esa gente que ahora empieza a morir en vida después de haber dejado a muchos de sus familiares, amigos y vecinos bajo los escombros. POR FAVOR AGILICEN LA DISTRIBUCION !!!

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