CABLES COMBINADOS.- La secretaria de Estado, Hillary Clinton, trasladó ayer personalmente al presidente René Préval y al pueblo haitiano la solidaridad y el compromiso de Estados Unidos con Haití, tras el terremoto que lo asoló el pasado martes.
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Los dos ex presidentes aceptaron dirigir el “Fondo Clinton-Bush para Haití”, declaró Obama.
El Presidente estadounidense advirtió que la distribución de la ayuda en Haití representa un “desafío enorme” para los socorristas y que la ayuda al pequeño Estado caribeño deberá contarse “en meses y años”.
Estados Unidos “sigue unido con el pueblo de Haití”, añadió Obama, quien ha repetido a diario las intervenciones públicas para informar a sus ciudadanos de las acciones que toma su gobierno para hacer frente al desastre en el país caribeño.
“Al unir esfuerzos de esta manera, estos dos líderes envían un mensaje inconfundible al pueblo de Haití y al mundo”, añadió Obama en tono solemne.
“Seguimos unidos con el pueblo de Haití que ha mostrado tal capacidad de resistencia, y les ayudaremos a recuperarse y a reconstruir”, añadió.
Los tres presidentes pidieron donaciones para las víctimas y para los esfuerzos de rescate.
El “Fondo Clinton-Bush para Haití” es accesible en internet a través del sitio: “www.clintonbushhaitifund.org”.
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Clinton, primer alto cargo estadounidense que viaja al devastado país, llegó a Puerto Príncipe a primera hora de la tarde de ayer en un avión de carga de la Guardia Costera de EE.UU. repleto de suministros como agua, jabón, comida y papel higiénico, y tuvo previsto regresar a Washington cuatro horas después con unos 50 estadounidenses evacuados.
Durante su estancia en Haití, Hillary se entrevistó con el presidente Préval, quien le pidió que viajara al país, y quien, además de su domicilio (se derrumbó parte del Palacio Presidencial) ha perdido a varios miembros de su familia en el siniestro.
Hillary escuchó a Préval quien priorizó las necesidades de Haití, según dijo él mismo al canal de televisión de Naciones Unidas.
El Presidente considera clave que el Gobierno haitiano vuelva a funcionar, que se limpien las carreteras y se retiren de las calles los cadáveres apilados.
EN SINTONÍA
Bajo un “memorando de entendimiento” suscrito entre ambos países, la Fuerza Aérea de Estados Unidos dirige el tráfico en el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, un recinto que no abandonó ayer la Secretaria de Estado, sensible a las sugerencias de que su presencia en Haití podía perjudicar las operaciones de rescate en marcha.
Tanto el Gobierno haitiano como el Parlamento del país están desmembrados tras el terremoto. El Legislativo intentó tener su primera reunión ayer, pero no fue posible ya que el edificio está gravemente dañado y varios legisladores se encuentran desaparecidos.
Realmente, en opinión de Clinton, tendrá que pasar algún tiempo antes de que esté funcionando de nuevo el Gobierno en Haití. “Hay que ser realista respecto a eso”, afirmó.
La Secretaria de Estado viajó acompañada del director de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), Rajiv Shah.
Shah indicó que Estados Unidos ha movilizado 48 millones de dólares en alimentos, una cantidad suficiente para ayudar a dos millones de haitianos durante varios meses. Sin embargo, reconoció que los problemas de logística impiden que se agilice más la distribución de la ayuda.
En este sentido, Clinton describió “la lucha contra reloj” que se libra para socorrer a los damnificados porque existe la seguridad de que una demora en la distribución de la ayuda humanitaria sumiría al país en un caos total.
PUNTOS FOCALES
Por otro lado, Tim Callaghan, asesor para América Latina y el Caribe de la Oficina de Asistencia Extranjera para Desastres de la Casa Blanca, explicó en una conferencia telefónica desde Haití, que el Gobierno de Haití es el que lidera los esfuerzos de coordinación de la ayuda humanitaria, para los que entrarán en funcionamiento 14 puntos de distribución en ese país.
“Se trata de un esfuerzo masivo y nuestro enfoque está en la coordinación de estos esfuerzos internacionales”, afirmó.
Al insistir en la necesidad de mantener la “buena coordinación” sobre el terreno, Callaghan dijo que el Gobierno de Haití estableció el viernes 14 puntos de distribución de la ayuda humanitaria, que ayer mismo entraron en funcionamiento.
PAÍS DECAPITADO
Según la ONU, el sismo en Haití es el peor desastre al que la organización se haya enfrentado en toda su historia, peor incluso que el tsunami del 2004, pues decapitó las estructuras locales de apoyo a la ayuda internacional.
“Es un desastre histórico”, explicó a la AFP la portavoz de OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios) en Ginebra, Elisabeth Byrs.
“Nunca estuvimos confrontados a un desastre de esta magnitud en los anales de la ONU. No se parece a ninguno otro, pues el país fue decapitado”, agregó.
La funcionaria recordó que la capital, Puerto Príncipe (cerca de tres millones de habitantes), está a 17 km del epicentro del terremoto.
Contrario a la situación después del tsunami que mató a más de 220 mil personas en Asia, sólo quedan pocas estructuras locales en Haití para servir de apoyo a la ayuda extranjera, subrayó. Lo que explica la lentitud en la aplicación de la asistencia a miles de damnificados y heridos, traumatizados y hambrientos, que están entre la furia y la desesperanza.
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