CABLES COMBINADOS
Las calles de Puerto Príncipe son un hervidero de miles de personas, muchas de ellas en medio de las vías y plazas con la intención de ponerse a salvo ante el temor generado por las réplicas del terremoto de 7 grados en la escala de Richter que el martes azotó el país.
Todavía no se tienen cifras oficiales de víctimas, pero en Haití, su presidente René Préval señaló que los fallecidos en el país podrían ser cientos de miles, mientras que el primer ministro Jean-Max Bellerive dijo que el balance superará los 100,000 muertos.
Puerto Príncipe, la capital del país más pobre de América, es un sitio desolador donde los muertos y los vivos se mezclan entre ruinas y escombros. Un hervidero de miles de personas que lo invaden todo, algunas por miedo a regresar a sus casas y otras porque ya no tienen techo.
Hay cadáveres tendidos en el suelo por todas partes en la ciudad, otros que son trasladados por grupos de personas y se sabe que también los hay debajo de los numerosos edificios derrumbados o dañados por los sismos.
Mientras que la misión de paz de la ONU en Haití dice que ha atendido ya a 850 heridos.
Puerto Príncipe, una ciudad que no sabe de planificación ni de urbanismo y donde se calcula que viven dos millones de personas, se ha llevado la peor parte de esta nueva tragedia.
El Instituto Geofísico estadounidense (USGS) informó que 24 fuertes réplicas sacudieron el país, tras el sismo de 7,0 de magnitud.
GENTE EN LA CALLE
Cientos de edificios se han venido abajo, la mayoría en la parte alta de la ciudad, donde las gentes se agrupan en espera de ayuda, mientras se dan consuelo unas a otras.
- Entre las personalidades que perdieron la vida por el terremoto figuran el arzobispo de Puerto Príncipe, Serge Miot, de 61 años de edad, cuyo cadáver fue hallado entre los escombros del arzobispado; y el jefe civil de la Misión de ONU, el tunecino Hedi Annabi, que murió en el cuartel general de la organización.
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Entre los edificios que no resistieron el embate del terremoto están la bella y rosada Catedral, en el distrito de Bel Air, y el blanco Palacio Nacional, sede de la Presidencia haitiana, en Champ de Mars.
Pero en todas las vías y plazas principales se ven aglomeraciones humanas. Algunos de esos grupos están dedicados a la ingente tarea de retirar escombros en busca de supervivientes o cadáveres.
El presidente René Préval y la primera dama, Elisabeth Debrosse Delatour, pudieron ponerse a salvo antes del derrumbe.
Préval dijo ayer al diario The Miami Herald que ha recorrido varios barrios de Puerto Príncipe para evaluar los daños y lo que ha visto es “inimaginable”.
UN PANORAMA TENEBROSO Y HASTA 100 MUERTOS EN SEDE DE LA ONU
El panorama de la capital es tenebroso. Escombros por doquier y cadáveres amontonados en las calles muestran la macabra desolación que se ha instalado en esta ciudad.
“Camino por encima de cuerpos sin vida. Mucha gente se encuentra debajo de los edificios. El hospital general colapsó. Necesitamos apoyo. Necesitamos ayuda. Necesitamos ingenieros”, fue el llamado de la primera dama, Elisabeth Préval.
El edificio de la ONU, que tiene desde 2004 una Misión de Estabilización en Haití, integrada por casi 7,000 militares y 2,000 policías de 17 países, es uno de los que colapsó a causa del terremoto y entre sus ruinas puede haber entre 50 y 100 personas atrapadas, según fuentes del organismo.
Hans Van Dillen, uno de los coordinadores de la organización Médicos sin Fronteras (MSF), opinó que Puerto Príncipe no estaba preparada para un terremoto de esta dimensión y afirmó que “hay cientos de miles de personas durmiendo en las calles”.
Van Dillen explicó que los heridos presentan fracturas expuestas, lesiones craneales y quemaduras y se lamentó de que el mayor problema es “no poder referir a los pacientes a otros centros de salud para cirugías más complejas”.
Las estructuras del sistema hospitalario haitiano quedaron gravemente dañadas, según MSF, quien ha constatado el “colapso parcial” de dos de los tres centros de salud que esta ONG gestiona en el país.
MSF aseguró que “los daños materiales (en hospitales) son severos y el número de víctimas (tanto pacientes como personal) aún no ha sido determinado”.
TRES MILLONES DE AFECTADOS
La Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) calcula que unas tres millones de personas pueden estar afectadas.
“Ésta es nuestra proyección máxima. Se trata de personas potencialmente afectadas, es decir, no necesariamente muertas o heridas, sino que han perdido sus hogares, o han sufrido destrucciones en los suyos, por ejemplo”, dijo a Efe el portavoz de la FICR Jean-Luc Martinage.
De cuando en cuando, tres o cuatro personas transitan con un cadáver a cuestas, buscando donde depositarlo.
El drama se acentúa a medida que se accede a la parte alta de la ciudad, donde cientos de edificios se han hundido y las gentes caminan o se agrupan en espera de ayuda, mientras se dan consuelo unas a otras.

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